» Imprimir nota  
18/11/2017 - Columna de opinión
La Voz del Interior | Opinión

Las enseñanzas de las dos Coreas


Corea del Norte exporta poco y mercadería de escaso valor agregado. Depende casi en su totalidad de lo que le compra China. Por Gustavo Scarpetta*


Corea del Norte acaba de lanzar otro misil sobre Japón, como una ofensa más y desafiando las medidas dictadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El mundo sigue informándose y alarmándose de lo que podría significar un ataque nuclear y una posterior respuesta de Estados Unidos, con el verborrágico Donald Trump encargado del tristemente célebre botón rojo.

El Gobierno japonés condenó el ataque y las constantes afrentas del Gobierno de Pyongyang. También la economía se resiente con el lanzamiento coreano, ya que los futuros en Wall Street sufrieron una caída y los pronósticos para los precios de algunas materias primas se vuelven inestables.

La ONU implementó hace poco una nueva serie de sanciones que afectan a Corea del Norte debido a su ambicioso plan nuclear. Pero el polémico líder norcoreano, Kim Jong-un, parece no querer negociar bajo presión y está duplicando la apuesta, lo que puede generar más complicaciones en la delicada situación de Asia.

Estados Unidos, Corea del Sur y Japón colocaron en alerta máxima a sus fuerzas militares, ante la opción de un ataque nuclear de parte de Corea del Norte.

Hasta los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) emitieron un rechazo potente en contra de la carrera armamentística de los norcoreanos.

Desarrollos diferentes

Mucho se habla en economía sobre “la maldición de los recursos”, aquella explicación de que, a los países con muchos recursos, esa abundancia les termina jugando una mala pasada y los convierte en países sin desarrollo.

Japón sería la demostración de que sin recursos se puede administrar y lograr un país potencia. Por el contrario, Brasil y Argentina, con tierras fértiles, recursos en petróleo y minería, o los países africanos con oro y diamantes, son una demostración de que la abundancia de recursos no te lleva automáticamente al desarrollo.

Las dos Corea, unidas geográficamente, con la misma tierra, los mismos recursos naturales, han logrado desarrollos diferentes.

La otra Corea

En el libro Por qué fracasan los países, de Daron Acemoglu, para explicar por qué los recursos o la tierra donde están asentados los estados no son la causa de su pobreza o de su falta de desarrollo, se apela al ejemplo de las Coreas.

Ubicadas en la misma región, unidas por una frontera común, ambas poseen similares recursos. Lo que las hace diferentes son la organización y la estrategia que se aplicaron en cada una.

Corea del Norte tiene un índice de desarrollo humano (IDH) de nivel medio, bajo producto bruto y escasas exportaciones.

Para comparar las ventas al mundo de cada una de las Coreas, la del Norte exporta 2.900 millones de dólares, contra 495.417 millones de Corea del Sur. Las exportaciones del Norte son el 1,7 por ciento de las ventas de su vecino desarrollado del sur.

Por supuesto, el mercado esencial de las mercaderías de la República Democrática es China, con quien comparte frontera y a la que le vende nueve de cada 10 dólares de mercancías que salen de sus fronteras, y eso es carbón, textiles, hierro y plomo.

Es una dictadura militar, manejada por el hijo del “presidente eterno del país”, quien no ha logrado elevar el nivel de vida de la población, mientras que su vecino sureño se codea con los países más ricos del mundo.

Corea del Norte exporta poco y mercaderías de escaso valor agregado. Depende casi en su totalidad de lo que le compra China, por lo que sus posibilidades de salir de la pobreza son bajas.

Los países que venden poco al mundo son pobres o escasamente desarrollados, y si no cambian su matriz productiva y su competitividad, no pueden pasar a un nivel de desarrollo superior.

Corea del Sur

En cambio, una de las 10 economías más grandes del mundo, la octava potencia exportadora y con un índice de desarrollo humano que la ubica en el nivel “muy alto”, Corea del Sur, es la contraparte de la otra Corea.

En 1948, después del final de la Segunda Guerra Mundial, se dividieron la península en dos mitades. El área norte, para la Rusia comunista; la del sur sería un país capitalista, más relacionado con los Estados Unidos.

Pero la Guerra de Corea (1950-1953) comenzó con la invasión de Corea del Norte a los territorios del sur. Se firmó un armisticio luego de que murieron más de dos millones de personas, y las relaciones quedaron debilitadas de forma definitiva.

Luego de la guerra, Corea del Sur comienza una profunda transformación industrial y un despegue exportador que se vio fortalecido por la producción de bienes de alta tecnología, en un mundo que comenzaba a demandar cada día más ese tipo de mercancías.

Samsung, Hyundai y LG forman parte de los grupos empresariales más fuertes del país, y de la mano de celulares y televisores -dos de los bienes más vendidos en el mundo-, Corea no deja de crecer entre los países más exportadores del planeta.

Pero Corea del Sur no está exenta de problemas. Recién en 1987 comenzó con el proceso democrático. Casi todo el proceso de mayor desarrollo -cuando se convirtió en tigre- fue en el marco de una dictadura. Para 1997, la crisis del sudeste asiático impactó en la potente economía coreana y el país tuvo una decaída.

La fuerza de sus socios comerciales -Japón, China, Estados Unidos y la Unión Europea- fortaleció aún más al país, y ya la crisis asiática es un viejo y triste recuerdo en la historia surcoreana.

Además, la anterior presidenta fue depuesta en marzo de 2017 por corrupción. En todo país se cuecen habas.

Enseñanza para la región

Corea del Sur no se convirtió en una potencia mundial y en el sexto exportador global de mercaderías de la noche a la mañana. Su transformación tuvo estrategia, cambios y adaptaciones al nuevo mundo.

En su libro Por qué crecieron los países que crecieron, Julio Sevares afirma: “Corea produce casi tanto como Brasil, en un territorio que es como Formosa”.

Las exportaciones industriales pasaron de representar un 18 por ciento a un 50 en pocos años. Corea del Sur casi no tiene recursos naturales para vender al mundo. Hoy exporta circuitos impresos, celulares, autos y computadoras, cuatro de los productos más vendidos en el globo.

James Robinson y Acemoglu, en Por qué fracasan los países, comentan que “el contraste entre Corea del Sur y Corea del Norte y entre Estados Unidos y América latina ilustra un principio general”. 

Las instituciones económicas inclusivas fomentan la actividad económica, el aumento de la productividad y la prosperidad económica... una persona de negocios que teme que su producción sea robada, expropiada o absorbida totalmente por los impuestos tendrá pocos incentivos para trabajar”.

Otra guerra

Corea del Norte insiste en situarse como potencia nuclear. Estados Unidos, su aliado Corea del Sur y Japón sufren ante tal posibilidad y presionan en las Naciones Unidas para que las sanciones sean cada día más fuertes. Una restricción de comercio les evitaría la llegada de petróleo, que es vital para su economía.

Algunos precios de materias primas y de productos financieros ya están modificándose por las posibilidades de que se desarrolle un conflicto bélico. Los Brics también opinaron a favor de negociaciones pacíficas, aunque la opinión valedera dentro de ese grupo es la de China, por el peso específico en la región y por ser país vecino de Corea del Norte.

Tal vez las pruebas con misiles son una forma del presidente coreano para mejorar su posición negociadora ante las sanciones de la ONU. O quizá crea que tiene potencial de daño ante el mundo y puede salir triunfante. También asusta que del otro lado este Trump.

* Docente en las universidades Nacional y Católica de Córdoba


Clic para ampliar
Kim Jong-un. El dictador de Corea del Norte, quien impulsa una carrera armamentística. (AP)

Tipo de nota: Columna de opinión
Medio:
La Voz del Interior
Sección/Suplemento: Opinión | Página: 27
Autor / Redactor: Gustavo Scarpetta
Fecha de publicación: 18/11/2017
Más información:

Click aquí






» Imprimir nota
 
 

Oficina de prensa
medios@uccor.edu.ar

Área de Comunicación Institucional
Oficina de Prensa
Sede Centro
Ob. Trejo 323 - Centro
Ciudad de Córdoba, Córdoba, Argentina
Tel: (351) 4219000 int. 204
Universidad Católica de Córdoba - www.ucc.edu.ar

Sistema de seguimiento de medios - webmaster@ucc.edu.ar