» Imprimir nota  
08/03/2018 - Columna de opinión
La Voz del Interior | Opinión

Las encuestas por muestreo, sin alternativas superadoras


En la actualidad, por una confluencia de múltiples razones, la confianza social y política en las encuestas perdió el vigor que las caracterizó desde la década de 1990 y durante los primeros 10 años del presente siglo. Por Martha Díaz Villegas de Landa


En los últimos 20 años, las encuestas como herramientas de información política se fueron instalando de modo progresivo, hasta convertirse en piezas indispensables para las campañas electorales y para la orientación de estrategias y de acciones gubernamentales.

También en los ámbitos económico y empresarial, los estudios de opinión por el método de encuesta se generalizaron e intensificaron para orientar la publicidad para campañas de marketing y para auscultar el nivel de reconocimiento y de legitimación social alcanzado.

En la actualidad, por una confluencia de múltiples razones, la confianza social y política en las encuestas perdió el vigor que las caracterizó desde la década de 1990 y durante los primeros 10 años del presente siglo.

La puesta en crisis de la confiabilidad de las predicciones a que da lugar esta técnica, lejos de ser un emergente local –provocado por la impericia metodológica, el oportunismo político y los intentos de manipulación de la opinión–, se expresa también en otros países.

Problema global

La polémica no es exclusiva de nuestro país. Podemos encontrar en otros países casos similares e incluso más llamativos por el tamaño del error y la menor dificultad estadística del pronóstico.

Así, en el Reino Unido y en la consulta sobre el “Brexit”, las encuestas anticipaban la permanencia en la Unión Europea y el resultado fue contrario. En Colombia, las encuestas anticipaban que el referéndum sobre el acuerdo de paz con las Farc sería positivo y el resultado fue el opuesto.

Por último, en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, las encuestas anticipaban que Hillary Clinton ocuparía la Casa Blanca, pero fue el candidato republicano Donald Trump quien se impuso. Algo parecido sucedió en las elecciones presidenciales argentinas de 2015 y en las legislativas de 2017. Huelgan ejemplos similares en nuestras elecciones provinciales.

Todos estos fracasos hacen relevantes y necesarias algunas consideraciones al respecto, toda vez que la técnica de la encuesta continúa prevaleciendo en los estudios de opinión y manteniendo ventajas comparativas cuando del estudio de grandes poblaciones se trata.

En paralelo, el estudio de amplias poblaciones por distintos motivos y finalidades tanto del espacio político –gobiernos incluidos de los distintos niveles jurisdiccionales– como del empresarial y del tercer sector alcanza uno de los momentos de mayor demanda.

El desarrollo de la industria de la consultoría y su conformación como ámbito laboral y profesional en avance dan cuenta, precisamente, de la oportunidad de mercado que se generó alrededor de la necesidad de los grandes actores de captar el pulso, el humor, las preferencias y las orientaciones de valor de públicos diversos, variables y volátiles.

En coincidencia con ello, están las observables tendencias sociales y culturales de deterioro de las adhesiones colectivas, el debilitamiento de la pertenencia de clase, el aumento del pragmatismo y la orientación a una mayor individualización de la vida social.

Medidas de credibilidad

La cuestión por despejar son las razones de la aparente paradójica circunstancia del incremento de su demanda en un momento histórico de frecuentes cuestionamientos sobre la utilidad de su aplicación, dada la fragilidad de sus resultados para anticipar las tendencias sociales que se intenta conocer.

Puesto que se trata de estudios basados en muestras de la población examinada, la falta de un riguroso cuidado en la selección de las muestras es, sin duda, una de las principales causas de los errores de predicción de los resultados.

La práctica generalizada de las encuestas telefónicas y el alto índice de rechazo de las llamadas afectan al tamaño de la muestra y, por tanto, a la probabilidad de ser representativa de las variabilidades que presenta la población.

También los parámetros de selección de casos que integran la muestra (edad, sexo, estatus socioeconómico, residencia) pueden incidir en sesgar la muestra e inducir a predicciones equivocadas.

Pero, aun en situación de estricta vigilancia sobre el rigor de los aspectos técnicos de las encuestas, la distorsión de los resultados por razones de interés político, oportunismo en la presentación de la información producida, manipulación de los aspectos por resaltar de la opinión vertida por los encuestados consultados atenta contra la credibilidad de los estudios de opinión mediante encuestas por muestreo.

La información por encuestas es estratégica, y los interesados en disponer de la mayor objetividad posible pueden reposar sus decisiones en ella. Para ello, la calidad de las consultoras o de las instituciones responsables del estudio es la principal condición.

En el caso del público receptor de la información transmitida, la posibilidad de reconocer errores o manipulaciones se torna más difícil, pero sigue siendo el respeto y la legitimidad de los ejecutores del estudio de opinión la medida de credibilidad.

* Decana de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales (UCC). 


Tipo de nota: Columna de opinión
Medio:
La Voz del Interior
Sección/Suplemento: Opinión | Página: 14
Autor / Redactor: Martha Díaz de Landa
Fecha de publicación: 08/03/2018
Más información:

Click aquí






» Imprimir nota
 
 

Oficina de prensa
medios@uccor.edu.ar

Área de Comunicación Institucional
Oficina de Prensa
Sede Centro
Ob. Trejo 323 - Centro
Ciudad de Córdoba, Córdoba, Argentina
Tel: (351) 4219000 int. 204
Universidad Católica de Córdoba - www.ucc.edu.ar

Sistema de seguimiento de medios - webmaster@ucc.edu.ar