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07/10/2019 - Entrevista
La Voz del Interior | Sup. Insider

Motmi, una iniciativa de rehabilitación virtual


Cordobeses crean una plataforma para rehabilitación en base a la motivación. Innovación médica como herramienta para mejorar la calidad de vida de los pacientes


jóvenes cordobeses lanzan un proyecto innovador para mejorar la calidad de vida de pacientes con tecnología, juegos lúdicos y desafíos. Ricardo Ruival, uno de ellos, reconoce que la motivación es clave para la rehabilitación de personas con problemas físicos y neurológicos. Un proyecto que ya cuenta con el apoyo de la Agencia Córdoba Innovar y Emprender.

Tres cordobeses lanzaron al mercado una plataforma virtual que utiliza tecnología de detección y reconocimiento de movimientos para motivar a pacientes con problemas físicos y neurológicos, a través de juegos que los llevan a progresar en su recuperación en forma más rápida y entretenida.

Ricardo Ruival, Guillermo Rodríguez y Jorge Marchesini son ingenieros en sistema, egresados de la Universidad Católica de Córdoba. Amigos, socios, emprendedores y apasionados, dedicados hace varios años a la tecnología, decidieron poner en marcha una idea que busca respuestas profundas con la intención de imprimir una huella más fuerte y permanente.

“Motmi es una plataforma de rehabilitación virtual que surge como un producto de la empresa Geminus Qhom, que es nuestra compañía de desarrollo de software. Muchas veces nos han contratado para hacer automatización de procesos y trabajamos en muchas industrias. Pero hace bastante tiempo que teníamos pendiente hacer algo que venga por otro lado, no simplemente automatizar y mejorar procesos, sino mejorar la calidad de vida. Un día nos topamos con un artículo de un neurólogo de la Fundación Fleni, de Buenos Aires, que hablaba sobre un nuevo protocolo de rehabilitación en el que estaban trabajando en base a la motivación. Nos llamó la atención y nos planteamos la necesidad de crear una herramienta terapéuticamente planificada. Entonces decidimos incorporar al equipo un kinesiólogo, Javier Vitale, y sumamos programadores web y de videojuegos, diseñadores e ingenieras biomédicas. Trabajamos en ese sentido durante cinco años, muy en contacto con la Fundación Rita Bianchi, donde fuimos validando cada una de nuestras ideas con pacientes reales para ver cómo reaccionaban. Fue un proceso más largo de lo que esperábamos, pero muy gratificante”, detalló Ruival.

Actualmente, la aplicación, que representa el cuerpo del paciente en la pantalla de manera tridimensional y de forma lúdica, cuenta con más de 150 propuestas donde hay un listado de actividades para trabajar: miembro superior, inferior, ejercicios cognitivos, motores, etc. Hay una galería de oferta en la cual el profesional de la salud va eligiendo lo que quiere utilizar, y el paciente va haciendo las actividades. A medida que el terapista considere, va cambiando de nivel y desafiando constantemente al paciente. De esta manera, el concepto motivacional está siempre presente en la recuperación “Quisimos hacer algo que trascienda, que deje una marca.

Hacer algo distinto, superador, e hicimos mucho enfoque en hacer una herramienta generalista, no para trabajar una patología o un problema en particular en particular, sino para rehabilitar cualquier parte. Nosotros hicimos una herramienta para rehabilitar cualquier parte del cuerpo y mente. Los terapistas utilizan las actividades que más les sirve para cada paciente y para lo que ellos quieren tratar.

Motmi es transversal no sólo a cualquier patología, sino también a cualquier tratamiento que los profesionales pueden usar: kinesiólogos, fisioterapeutas, fonoaudiólogos y todos los terapeutas ocupacionales”, especificó Ricardo.

La aplicación, además, permite llevar adelante un registro exacto de la evolución de cada paciente. Y ellos pueden usarla no sólo en los centros de salud, sino también desde sus casas, y toda la información va quedando registrada en la nube, lo que permite al terapista un seguimiento en tiempo real.

Ruival apuntó: “Nada de lo que hacemos es para reemplazar al profesional de la salud, sino todo lo contrario, es para optimizar su tarea. Nosotros no vendemos un producto, sino una licencia de uso, como una cuota mensual. Arrancamos hace cinco años y a fines del año pasado estuvimos en condiciones de salir al mercado con un producto para comercializar.

Hoy ya estamos en 40 entidades en Argentina, Paraguay y Chile. Estamos empezando a expandirnos a Latinoamérica y la idea es llegar a Estados Unidos a fines del año que viene o principios del otro”.

El desafío de emprender

–¿Cómo fueron estos cinco años de trabajo, para lograr llegar al producto que hoy tienen y salir finalmente al mercado?
–Hay un desconocimiento muy grande en cuanto a tecnología y más en cuestiones de rehabilitación. Y hay algunos profesionales de la salud que aún son un poco reacios. Entonces tuvimos que hacer un trabajo muy grande de evangelización. Vamos a muchas charlas y congresos. Tratamos de usar centros de referencias como la Fundación Rita Bianchi o Fleni, y ahí se empiezan a abrir puertas. Pero falta todavía, y es contarlo y mostrarlo con evidencias. Hay mucha evidencia científica que respalda todo esto. No sólo en cuestiones motivacionales, sino en el uso de sensores de movimiento.

–¿Cómo fue la experiencia, cuando validaban el producto, tanto con los profesionales de la salud como con los pacientes?
–Primero es súper gratificante el hecho de llevar algo que vos hiciste a una persona que está pasando por un proceso de rehabilitación. Les ves la cara de felicidad, divirtiéndose y haciendo algo para recuperarse, y eso es algo muy emocionante. Estamos trabajando para que los chicos que forman parte de nuestro equipo también puedan asistir y vivenciar esas reacciones. Y con los profesionales, nos topamos con algunos que están muy ávidos por el tema de tecnología, saben que esto es el futuro y les gusta, pero sabemos que la realidad suya del día a día se les complica, y salir de su zona de confort es difícil. Pero esto es un camino que va a ir avanzando.El fisiatra, por ejemplo, sí está buscando nuevas herramientas y nuevas terapias. Pero es un mundo que no es muy tecnológico, entonces venir con esto, que es innovador, cuesta un poco.

–¿Motmi logró cumplir con la expectativa que tenían en un principio en la búsqueda de algo con gran impacto? ¿Era lo que habían soñado?
–Sí. Pensamos que iba a ser algo más rápido, pero, como todo, cuesta llevarlo adelante. Y el tema de contar con recursos para poder ir más rápido es fundamental. El hecho de difundir Motmi implica tener que asistir a ferias y congresos, viajes, y todo eso genera un tiempo extra y un costo grande. Y ahí es donde programas como Más Empresas, de la Agencia Córdoba Innovar y Emprender, juegan un papel fundamental. Particularmente para nosotros, que estamos en una etapa donde necesitamos un empujón que nos impulse, la ayuda de Más Empresas es clave. Con estos fondos, nuestro objetivo es ir mucho más rápido, sobre todo en Latinoamérica. Creemos que ya somos un poco referentes en Argentina y la idea nuestra es poder seguir creciendo con la plataforma y, a fines del año que viene o principios del otro, ya poner un pie en Estados Unidos. Hoy estamos en una etapa de expansión. Finalizada esa etapa en Latinoamérica, vendría una etapa de consolidación en la región, y ya vamos a tener espalda para llegar a Norteamérica.

–¿Se puede seguir emprendiendo en Argentina con todo su contexto?
–Emprender en cualquier lugar que no sea Argentina es muchísimo más fácil. Básicamente por el acceso a recursos. Pero la capacidad que tenemos aquí para emprender es impresionante. La inventiva, la tenacidad y la perseverancia de los emprendedores argentinos son únicas. El problema nuestro es la escases de recursos, porque la cantidad de ideas que surgen es increíble. Pero hasta que esa idea se transforma en una fuente genuina y se mantiene, es un largo período. Está en nuestro ADN el espíritu de emprender, lo que pasa es que a veces es muy frustrante.

El avance de la tecnología

–¿Por qué te parece que, en general, hay tanto miedo o dudas en torno al avance de la tecnología?
–Nos cuesta mucho salir de la zona de confort. Específicamente en el tema de salud, la gente piensa: “Si me funciona lo que vengo haciendo, entonces para qué voy a ver algo nuevo”. Además, con el contexto socioeconómico que estamos viviendo, da miedo que este tipo de tecnología haga perder una fuente de trabajo, y eso es un error. Estas herramientas tecnológicas, como Motmi, potencian el recurso humano del profesional.

–¿Que opinión tenés sobre el uso de la tecnología y las redes sociales?
–La tecnología es muy abrumadora, hay que saber medir cuánto y a qué edad se la acercás a los chicos. Hoy hay tanto acceso al alcance de la mano que, por ahí, se saltean etapas de la vida. Cuando un chico maneja mucha tecnología, pierde el poder de abstracción. Los chicos hoy piensan en googlear y encontrar la imagen antes que imaginarla por sus propios medios. Las redes sociales son una herramienta impresionante, pero hay que tener mucho cuidado porque pueden ser peligrosas. Son una contradicción porque de sociales no tienen nada. Muchas veces hay una necesidad de la gratificación instantánea, que me parece hasta peligrosa. Antes, cuando estábamos aburridos, teníamos que inventar algo para dejar de estarlo. Es bueno aburrirse para poder crear. Hoy los chicos tienen la paciencia para no hacerlo.

–Con todo este avance tecnológico, ¿qué creés que nos espera como sociedad en los próximos 10 o 15 años?
–Se viene una total automatización de procesos y de profesiones. Con el advenimiento de la tecnología de inteligencia artificial, big data, blockchain, cada vez van a empezar a automatizarse más procesos, y van a desaparecer muchas profesiones. Por eso es importante trabajar en el aspecto emocional. Si nosotros dejamos que nuestra vida se automatice, vamos a tener un problema grande y vamos a perder capacidad como seres humanos. Seguramente se van a crear nuevos puestos de trabajo que todavía no sabemos ni que existen. Las profesiones más fuertes van a ser las relacionadas a tecnología y al manejo de emociones. No se puede reemplazar una charla humana. La empatía no se puede reemplazar.

El futuro de Motmi

Según adelantó Ricardo Ruival, cofundador de Motmi, la idea es convertir el emprendimiento en una empresa de tecnología para la salud. “Queremos que sea mucho más que una plataforma para rehabilitación. Tenemos mapeados dos segmentos más para geriátricos o tratamientos para personas de tercera edad, donde no necesariamente tienen rehabilitación, pero sí un mantenimiento físico. Y qué mejor que un abuelo esté en un geriátrico haciendo actividades divertidas. También estamos trabajando en nuestro propio hardware, en sensores de movimiento que en el mercado no hay, y en una serie de sensores y protocolo para entrenar a personas para evitar caídas. Está comprobado que la mayor cantidad de accidentes de personas de más de 65 años se producen en sus casas por falta de estabilidad, mareo, tropiezos. Existe una cantidad de protocolos que te ayudan a mejorar la estabilidad de personas que no necesariamente tienen que ser trabajados con un terapista, y la idea es ir también en ese sentido”, adelantó el emprendedor. 


Tipo de nota: Entrevista
Medio:
La Voz del Interior
Sección/Suplemento: Sup. Insider |
Extraida de:: Ver web

Autor / Redactor: Redacci?n
Fecha de publicación: 07/10/2019
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