Noticias UCC

Hacia la paz en Colombia

Publicado el 23/11/2016 en Actualidad

Por más de 52 años, los colombianos hemos sentido los rigores e inclemencias de la violencia armada, ejercida por una organización que decidió alzarse en armas, desde 1964,  para luchar –según sus fundamentos– en contra del abandono del Estado frente a la población rural. Hoy, luego de tres intentos de diálogo a lo largo de más de veinte años, el  Gobierno Nacional de Colombia y el grupo armado FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)  llevan adelante un proceso que tiene como fin la paz. Pero el mismo se vio interrumpido por el triunfo del No en las pasadas elecciones de octubre cuando los colombianos dejaron claro que no avalaban los acuerdos alcanzados.

Ejes de la negociación

Los ejes centrales que fueron tenidos en cuenta para la negociación fueron la problemática agraria; la participación en la política de miembros o ex miembros de esta organización; los cultivos ilícitos; la reparación y reconocimiento de víctimas; y al final, lo relacionado con la terminación del conflicto y la implementación de los mismos, con su respectiva refrendación y verificación.

Desarrollo agrario. En esta materia el acuerdo plantea tres aspectos claves: acceso y uso de la tierra por medio de la creación de un fondo de tierras; programas de desarrollo con enfoque territorial, con la creación de mecanismos de participación en conjunto con entes territoriales; y planes nacionales para la reforma rural integral por medio de estímulos a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa.

Participación política. Es uno de los temas más álgidos y discutidos en este proceso de paz pues se reconoce que se deben ampliar los derechos y garantías para el ejercicio de la política a esta organización en un pos conflicto y que será necesario garantizar su participación en la vida política colombiana; sin embargo, estas intenciones por parte de un grupo que por 52 años violó la constitución política colombiana y ejerció crímenes de lesa humanidad resultan hostiles para la población civil. 

Cultivos ilícitos. En estudios realizados sobre las fuentes de financiamiento de las distintas amenazas, se  identificó el estrecho vínculo de las FARC con el narcotráfico. Esta organización reconoció, en 2014, que es el cultivo de coca y el narcotráfico lo que "ha alimentado y financiado el conflicto" y que se comprometen de manera definitiva a poner fin al vínculo directo con la cadena de producción y comercialización con esta actividad ilícita.

De todas maneras, para resolver este problema será necesario el apoyo y consenso de la comunidad internacional, así como la necesidad de crear alternativas viables para la erradicación y sustitución de cultivos ilícitos para más de 63.000 familias cocaleras. El reto que se asume en la implementación de los acuerdos, será la aplicación de los programas de sustitución de cultivos y los planes comunitarios y municipales de desarrollo alternativo, incluyendo las zonas protegidas de Parques Nacionales Naturales.

Víctimas. Para el año 2015, se logra el acuerdo  sobre las víctimas del conflicto armado, el cual prevé un sistema integral para la reparación, acceso a la justicia, verdad y garantías de no repetición. Para ello fue necesaria la creación de un mecanismo previsto dentro de la jurisdicción especial para la paz que se busca aplicar a los responsables del conflicto.

Será necesario que esta organización reconozca la utilización de todo tipo de delitos y métodos de guerra y vejámenes a la población civil, a los recursos naturales, al derecho internacional humanitario. Por parte del Estado será necesaria la satisfacción y restablecimiento de los derechos de las víctimas mediante la combinación de mecanismos judiciales y extrajudiciales, la participación activa de todos los involucrados de manera directa o indirecta en el proceso de paz.

Refrendación de acuerdos. Se decidió convocar a un plebiscito en donde más de 34 millones de votantes deberían responder por si o no a la pregunta  "Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera". Los resultados de la votación de octubre dieron como ganador al NO con  6.431.372 sobre 6.377.464 de votos del SI, para un total de 13.066.025 de votos que equivalen al 37,44%, del total del censo electoral. Ello representa una cifra de abstencionismo de más de 21 millones de colombianos que no ejercieron su derecho al voto, lo cual equivale a una inhibición de 62,6%, la mayor y más significativa de los últimos 22 años en Colombia.

Si hubiese ganado el SI, podría vincular el Acuerdo Final a la Constitución Nacional, pero como los resultados fueron negativos, ni el Presidente de la República, ni ningún ente gubernamental, podría adicionar el acuerdo mediante un proyecto de ley o un acto legislativo. Por consiguiente, se deberá esperar a que se surtan los trámites necesarios por parte del Gobierno Nacional, quien debió enviar a su equipo negociador a La Habana, para re encausar el camino de dialogo con las FARC, teniendo en cuenta los pedimentos de los partidarios del NO, quienes no se oponen a un acuerdo de paz pero exigen que se realice una revisión de fondo a lo acordado inicialmente.

Retos futuros

Los acuerdos de paz alcanzados entre el Gobierno Nacional y la organización armada ilegal FARC, además de representar el fin de una confrontación sin sentido por más de cinco décadas, enciende las alarmas sobre los retos a futuro que la comunidad nacional e internacional no pueden desconocer.

Es así como detrás del júbilo nacional que podría despertar el cierre de uno de los más cruentos episodios de violencia armada y terrorista, existen riesgos que trascienden dinámicas propias de una etapa de post-acuerdo. Esto hace referencia a las economías ilícitas de narcotráfico, minería ilegal, y extorsión; que de no ser entendidas y enfrentadas en su total dimensión, podrían generar episodios puntuales de repuntes, reactivaciones e incluso surgimiento de ciclos de violencia en determinadas regiones del país.


Por Édilson Hernán González Pinzón. Teniente Coronel del Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia. Doctorando en Política y Gobierno de nuestra Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

  acuerdo     gobierno     farc     colombia     narcotráfico     no     fuerzas armadas revolucionarias de colombia     constitución     paz     plebiscito     comunidad internacional  

Comunidad UCC

Facebook Twitter Youtube Instagram LinkedIn