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Mensaje de Navidad a nuestros alumnos

Publicado el 19/12/2014 en Institucional

En tiempo de fiestas, los invito a agradecer y a renovar los sueños.
“Señor, enséñame tus caminos” (Sal 24)

Cualquiera sea el momento de la vida universitaria en que estén, pasen a segundo o sean de los “casi profesionales” a punto de recibirse, siempre viene bien confirmar el rumbo. Hay dos buenos hábitos que ayudan a ver mejor el camino de la vida: dar gracias y pensar en el largo plazo. Los que tenemos fe, daremos gracias a Dios y pensaremos en un largo plazo que tiene proyección de eternidad, porque nuestras buenas obras son un tesoro que se acumula en el cielo. Además, de acercarnos hoy a Dios y a los demás en quien está presente. Quienes no caminan con esta mirada, pueden dar gracias a la vida y compartir la mirada del largo plazo que ha hecho sabias a tantas personas en la historia de la humanidad.

Por supuesto, que los invito a dar gracias y me uno a ustedes, por las materias aprobadas. Se trata del fruto de sus esfuerzos, el de sus profesores y de tantos que los alientan en los estudios universitarios. También es oportuno dar gracias por sus compañeros, por los que comparten con ustedes el desafío de formarse profesionalmente, con quienes no sólo aprenden a trabajar mejor en equipo sino también a compartir la vida y los criterios para llevarla del modo más sano y con más fruto.

Los invito a dar gracias por lo que han podido realizar a nivel de Responsabilidad Social desde la Universidad o como ayuda a los demás dentro del ámbito de la Universidad. Agradezcan por la alegría de darse, por la plenitud que da ofrecer lo que uno conoce y el otro puede necesitar. Den gracias porque vencieron las tendencias a escaparse o a distraerse de lo concreto que nos acecha en el tiempo lleno de oportunidades y miopías de la hipercomunicación.

Cuando perseveran en las exigencias de la vida Universitaria muestran que eligieron pensar en el largo plazo, que no se ahogaron en las dificultades del momento. Pensar en el largo plazo es animarse a levantar la cabeza; usar lo mejor de la conciencia y el buen sentir; valerse de lo más positivo de la imaginación; saber que los buenos deseos son importantes para señalar un norte y son un verdadero aliento, pero aún más importante es la decisión generosa que los hace dar fruto. Como ven, pensar en el largo plazo no es fácil y está lleno de encrucijadas, pero es lo mejor que podemos hacer, es camino seguro a la verdadera alegría.

Las personas que tienen visión de largo plazo pueden cambiar de trabajos u ocupaciones. Pueden viajar y cambiar de culturas. Tienen capacidad de adaptación porque siempre pueden llevar algo que les es propio, una mirada más allá de las circunstancias, podrán ponderar mejor el tiempo presente. Como universitarios, estamos llamados a ser personas capaces de ver y conducirnos con análisis y convicciones propias de quien se hace sabio por tener como hábito la mirada a largo plazo.

Les deseo una Navidad en la que puedan alegrarse y tomar fuerzas dando gracias, en la que puedan poner en su lugar y en contexto lo negativo. Que en su descanso de verano, aprovechen para gustar y compartir con personas de buen consejo una sana pasión por el largo plazo.

Palabras del Rector Dr. Alfonso J. Gómez sj

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