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28/05/2020 -
La Nación | Lifestyle

Coronavirus. Las fallas de las viviendas que descubrimos y soportamos en cuarentena



No éramos conscientes de la importancia de la arquitectura hasta que llegó el Covid 19 y comprobamos lo mal que vivimos puertas adentro . Vecinos que arrastran muebles por la noche, perros que ladran, inodoros que descargan. Ausencia de balcones y terrazas (o que perdimos para agrandar el living); techos bajos, ventanas pequeñas, ambientes mal distribuidos y sin ventilación ni luz natural, por mencionar solo algunas de las tantas fallas y carencias que se hicieron notar durante el aislamiento obligatorio. Sesenta días encerrados prácticamente las 24 horas en casa fueron tiempo suficiente para "felicitarnos" por la propiedad que elegimos, o bien confirmar que necesitamos un cambio urgente. De hecho, el 14% de los argentinos consultados en una encuesta realizada en ese periodo confesó sus deseos de mudarse cuando finalice la pandemia.

¿Valor de cambio o valor de uso?

Un poco por desconocimiento (pasábamos gran parte del día trabajando afuera) o porque la mayoría de las veces elegimos la vivienda pensando en su valor de cambio y no en el uso que le daremos, el confinamiento puso a prueba nuestro espacio doméstico. En muchos casos no hubo plantas ni alfombras que alcanzaran para aliviar las debilidades del diseño y la construcción. Pero esos parches temporales servirán de aprendizaje: si es cierto que en el futuro vamos a pasar más tiempo adentro, antes de comprar o alquilar la próxima casa o departamento deberemos analizar mejor la oferta del mercado, finalmente es la inversión más importante que vayamos a hacer.

El ser humano busca su lugar en el mundo y la casa es una representación a escala de esa búsqueda arquetípica que nos permite desarrollarnos física, mental y espiritualmente, sostiene el arquitecto Marco Aresta, especializado en diseño bioclimático, docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires y de la maestría de Bioconstrucción de la Universidad Nebrija (España), fundador del estudio DeBarro Arquitectura. "Son múltiples las variables si queremos hacer 'buenos' espacios domésticos. Una de las principales cláusulas de la 'arquitectura biológica' y sana es que el espacio doméstico (y no solamente) debe contemplar si o si (taxativamente) el clima y el lugar de implantación. Este parece un dato menor y simple, sin embargo no se tiene en cuenta. Así vemos en la ciudad edificios que proyectan sombra sobre otros todo el día, sacándoles l o más importante a nivel de higiene y salubridad del espacio interior doméstico, que es el Sol. Tenemos edificios que desde el diseño hipotecan las estrategias de ahorro energético dejando a los espacios esclavos de sistemas forzados de ventilación, refrigeración y calefacción, todo el año. A esto podemos sumar la cuestión de la materialidad. El uso despiadado y excesivo del cemento y materiales fósiles nos lleva a niveles insostenibles de producción. Denunciando éstos y otros problemas aún más complejos podemos pensar (ya se hace) en las soluciones.

Ahora bien: si investigadores, proyectistas, ciudadanos, filósofos, urbanistas y políticos lo saben ¿por qué en vez de proyectar un espacio humanizado seguimos buscando 'optimizarlos' al punto de hacer 'nichos' solo para dormir, comer y ducharse, listos para ser alquilados por hora, como ya pasa en algunas ciudades. No se piensa en el espacio doméstico para seres humanos sino para máquinas, en base a un viejo y peligroso concepto del modernismo. Máquinas que habitan en máquinas de habitar ".

Balcones que cotizan en bolsa

Por estos días el Museo del Hogar de Londres lanzó una convocatoria en todo el Reino Unido invitando a los ciudadanos a enviar fotos de la experiencia del encierro en sus viviendas, pidiéndoles además que respondan siete preguntas sobre c ómo la crisis de salud alteró sus actitudes mentales, físicas y emocionales hacia el hogar. Las primeras postales muestran rutinas cotidianas, incluidas las comidas familiares a través de videollamadas, dormitorios en caos y mesas de cocina convertidas en escritorios improvisados. En las grandes ciudades de Argentina el cuadro incluyó a miles de vecinos asomados a lo Diógenes en sus ventanas tratando de absorber la dosis de vitamina D, mientras otros agradecían el acierto de sus pocos metros descubiertos.

Cuántas cosas dábamos por sentado y ahora se han resignificado. El verde, el aire libre, un rincón donde recuperar la calma y la inspiración. "En Londres, por ejemplo, es muy importante el asolamiento. Para que aprueben un proyecto, el edificio no puede hacerle sombra a ninguno otro vecino, eso asegura que todos reciban luz directa. Esa norma acá nunca se tuvo en cuenta" recuerda Julio Oropel, arquitecto, diseñador y docente en el posgrado de Diseño de Interiores en la FADU, Universidad de Buenos Aires. "Vivo en un edificio racionalista en Retiro, sin balcón. Compré plantas por Internet porque sentí necesidad de tener verde en el interior, cosa que antes no me había pasado. Sin dudas los balcones pasaron a ser muy deseados. Evocan la naturaleza, y permiten una visual integrada al exterior. Pero durante esta experiencia también observé la ergonométrica de objetos y muebles que nos rodean. Hemos leído o trabajado mucho tiempo desde su casa, son actividades estáticas, y las sillas pasaron a ser un elemento importante. Supe de muchos casos de gente con complicaciones por malas posturas. Yo tuve que mover varios elementos de mi escritorio para poder estar cómodo . Son detalles que deberemos contemplar en adelante, como la iluminación y las visuales para períodos tan prolongados, especialmente en situaciones en las que no hay ventanas generosas o balcones con vistas agradables que permitan una vinculación con el afuera. Deberemos prestar atención a la luz artificial, reemplazar lamparillas de otra época por Leds para controlar el consumo, a la refrigeración en verano y la calefacción en invierno, y al tema de los ruidos. Durante estos meses sucedió al revés, la ciudad estaba detenida entonces se intensificaron otros ruidos, los del vecino".

Queridos vecinos

Al principio de la cuarentena las calles desiertas y el silencio nocturno crearon una falsa, también aterradora, realidad. Perdimos la noción del tiempo hasta que, pared de por medio, los vecinos se encargaron de traernos al presente. Por la emergencia sanitaria nuestras viviendas mutaron en oficina, taller de oficios, consultorio, aula virtual, depósito de mercadería, escuela, sala de gimnasia, etc. La contaminación acústica interior se multiplicó, al punto de escuchar hasta el diálogo de las series, la cucharita que revuelve el café, el lavarropas, la música alta y tantos otros sonidos que siempre estuvieron, solo que ahora cambiamos rutinas y horarios. Y al bajar el ruido de fondo de la ciudad, se incrementaron . "Antes se construían edificios con materiales como ladrillos macizos, entonces los muros eran de cerramientos más gruesos, los pisos eran entablonados, los ambientes tenían un desarrollo mayor en la altura de piso a techo" explica Mariano Cortadi, arquitecto y docente en las facultades de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba (Faudi) y la Universidad Católica, experto en acústica y luminotecnia . "Los de la década del cincuenta del siglo pasado, por ejemplo, tenían cielorraso con cámara de aire que amortiguaba el impacto de los ruidos de trasmisión por sólidos de las losas de arriba hacia abajo, y los volúmenes grandes permitían tiempos de reverberación más grande también. Las aberturas tenían vidrios gruesos y otras características de confección. Toda esa masa incrementaba la aislación, generando un confort acústico. Sin duda eran edificios más silentes que los de ahora. El sonido se considera un intruso: se mete en los espacios sin que se pueda controlar, a diferencia de la luz o la ventilación, que cerras una ventana o corres una cortina y listo. Puede ingresar a través de los vidrios, el taparrollos, puertas etc. y de un espacio a otro a través de materiales sólidos. Esta deficiencia tiene que ver no solo con la calidad de materiales y los sistemas constructivos, sino que necesitamos envolventes consistentes en su materialidad. Cuanto más masa tengan, mejor comportamiento tendrán como aislantes. Pero esos materiales son caros, entonces aumenta el valor del m2 y ya no le cierra al desarrollista. Es una deficiencia de la construcción que impide el desarrollo de actividades normales como comer, dormir y trabajar que requieren un nivel de confort, ya que influye en el rendimiento de las personas" agrega.

Hay solución

Revertir esas carencias es difícil cuando existe una crisis habitacional tan grande como la que atraviesa el planeta entero. M ientras las normativas locales vigentes no regulen también el uso de materiales en el interior de las nuevas viviendas que levantan los desarrollistas, a veces, sin más criterio que el negocio , prohibiendo cierto tipo de pisos, por ejemplo, habremos de procurarnos calidad de vida con los recursos a mano. "Lo importante es mejorar lo existente, resolver falencias cambiando aberturas, mejorando la iluminación, el equipamiento y hacer una vivienda agradable trabajando los interiores. Últimamente se habla mucho del diseño biofílico, pensando en elementos de la naturaleza en el interior ", explica Oropel y aprovecha para destacar la profunda preocupación que dejó la experiencia entre urbanistas y profesionales de la salud. Un prestigioso grupo de médicos, científicos y arquitectos envió una carta al presidente de Italia semanas atrás , reclamando definiciones sobre el hábitat y lo que consideran una de las principales amenazas para la salud de los urbanitas. "El uso y la difusión generalizada del aire acondicionado en espacios limitados, tanto públicos como privados, a lo largo de los años ha causado graves daños a la salud, propagando virus presentes en el aire, como la neumonía viral, la legionella y muchas enfermedades contagiosas. Uno de los principales objetivos de los nuevos edificios y espacios arquitectónicos debe ser la purificación y tratamiento de aire, con sistemas sostenibles simples y efectivos, como lámparas UV, capaces de desinfectar rápidamente cualquier tipo de ambiente argumentan los firmantes, entre otros puntos. En síntesis, menos estética, y más ética ....


Tipo de nota: Nota
Medio:
La Nación
Sección/Suplemento: Lifestyle |
Extraida de:: Ver web

Autor / Redactor: Marina Gambier
Fecha de publicación: 28/05/2020
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