Publicado el 01-03-2026 en La Voz del Interior

Exportar o estancarse: la lección que Chile y Australia ofrecen a la Argentina

Estos países tienen economías mucho más integradas al comercio mundial, lo que se traduce en más empleo y en economías más activas.

Por Gustavo Scarpetta (*)

Las noticias sobre la apertura de la importación no dan tregua: primero fue la discusión sobre industria textil; luego el cierre de Fate; las declaraciones del CEO de Neumen, Roberto Méndez, diciendo “estábamos robando con los precios”, y finalmente el levantamiento de las medidas sobre el aluminio.

Parece una serie de Netflix que todas las semanas aparece una temporada nueva, porque esta semana fue el cierre de la fábrica de Neba y el posteo en X del presidente, Javier Milei, saludando las frases de Rocca, de Madanes y de Méndez.

La buena noticia de la semana es que se superó la grieta en un tema clave: se aprobó el acuerdo Mercosur-UE, casi sin oposición.

Ejemplo de aperturas

Se suma otra noticia que llamó la atención, que fue la migración de trabajadores de Nueva Zelanda a Australia, generada por cierta crisis en ese país y por mejores salarios.

Chile y Australia cambiaron de modelo productivo durante el presente siglo, mientras que Argentina y Nueva Zelanda se mantuvieron exportando la misma canasta de alimentos y materias primas.

Al comparar la variación del PIB per capita desde el año 2000 hasta 2024, el de Argentina aumentó 20,2%, mientras que el de Chile subió 72,2% y el de Australia, 33,7%.

El Alca se dio sólo sin Mercosur ni Venezuela. Esa apertura no solamente significó más exportaciones para cada uno de los países firmantes, sino también una modificación en la canasta exportadora.

Australia y Chile se sumaron a acuerdos con Estados Unidos (EE.UU.); en el caso del país trasandino, lo hizo en 2004 y con China selló otro convenio en octubre de 2006. Australia también firmó con EE.UU. en una época similar (2005) y con China en 2015.

Chile se abrió y siguió siendo intensivo en recursos (cobre y minería como núcleo), consolidó reglas de juego proexportación y armó un acceso preferencial que empujó la inversión, la escala y la estabilidad exportadora. También dinamizó sus trámites aduaneros, simplificó puertos y disminuyó costos. Ganó mercados donde Argentina competía, como arándanos o cerezas, donde ahora ellos dominan.

Australia también es un caso de commodity powerhouse (minería y agro) y el gran diferencial fue tener una economía e instituciones más estables. Hace 25 años, exportaba carbón, oro, trigo y autos. Hoy hierro, petróleo y oro son sus tres principales productos. Japón era su principal mercado a comienzos del siglo, hoy lo es China.

El mundo creció mucho en estos últimos 25 años y el comercio global también. Pero no todos los países vieron aumentar sus exportaciones de la misma manera. Chile las aumentó en un 370%, contra 430% de Australia y sólo 200% de Argentina. ¿Qué es esto? Menos dólares, menos producción, menos empleo y más problemas.

Chile y Australia tienen economías mucho más integradas al comercio mundial. Chile exporta más que Argentina. Australia, con 27 millones de habitantes, exporta más que Brasil. Y casi no exporta manufacturas, su perfil es más minerales y agroalimentos.

El nivel de desempleo es similar entre Argentina y Chile (6,6% a 7%), mientras que en Australia es de 4,1%, más que envidiable.

Australia mantiene pleno empleo relativo durante casi todo el período. Abrirse o cambiar de estructura productiva no modificó su nivel de empleo.

Chile logra una tasa baja y estable en el largo plazo. Lo que sí cambia es la tasa de empleo: Australia con 64%, Chile con 58% y Argentina con 45,4%

La brecha es enorme: Chile y Australia incorporan mucha más gente al mercado laboral.

Ese crecimiento exportador sí se tradujo en más empleo en ambos países. Muchos preguntan si el comercio exterior derrama, y es claro que genera más empleo y mejor PIB per capita.

Australia vs. Nueva Zelanda

Australia es una economía mayor y exporta relativamente mucho más que Nueva Zelanda.

Nueva Zelanda depende mucho más de pocos sectores. Cuando un sector grande se frena, el país lo siente mucho más en empleo, por ejemplo, el turismo o los agroalimentos. Australia siguió exportando alimentos, pero proporcionalmente su canasta se volvía más de minerales y de energía; además, al turismo le agregó servicios educativos.

Nueva Zelanda, en cambio, siguió con canasta alimentaria (leche en polvo, manteca, quesos, carnes y frutas) más lana y madera. La minería en Australia generó mucho empleo indirecto, en cambio el agro neozelandés se fue tecnificando y necesitó menos mano de obra.

Mayor empleo implica más salarios, un consumo interno fuerte, más necesidad de mano de obra, factores que hacen que incluso los neozelandeses crucen la frontera para trabajar en Australia; a esto se sumó una fuerte demanda de Asia de sus minerales, productos con menos volatilidad en precios.

Otra diferencia importante es que en Nueva Zelanda el costo de vivienda es extremadamente alto en relación con el salario. Lo que se gasta en alquiler no va a consumo, y por lo tanto la demanda interna es más débil. En Australia, la minería amortigua el golpe con salarios más altos.

Australia tiene más sectores “dinámicos” capaces de absorber mano de obra cuando otros caen. No es que Australia “haga todo bien” y Nueva Zelanda “todo mal”.

Enseñanzas para Argentina

Argentina se parece más a Nueva Zelanda en concentración agroexportadora, pero su potencial estructural apunta a Australia. Esto no quiere decir abandonar el agro, sino agregar más energía (Vaca Muerta), más minería (litio, cobre), más economía del conocimiento y más servicios exportables.

Australia no deja de exportar alimentos, pero cambió el peso relativo.

Argentina necesita sectores de mano de obra intensivos. Es bueno ver el caso de los neozelandeses, donde el alquiler y los impuestos le quitan parte del ingreso real, entonces la demanda interna se debilita. A esto se agregan la inflación y los impuestos distorsivos. Nueva Zelanda muestra cómo una mala relación salario-vivienda debilita el consumo.

Argentina necesita ser más Australia en diversificación; evitar ser Nueva Zelanda en concentración sectorial; mantener y potenciar el agro con menos retenciones; agregar minería, energía y servicios, y generar sectores dinámicos capaces de absorber shocks. Tal vez el papel de la exportación de servicios en la economía del conocimiento debiera ser el factor para inclinar la balanza.

La última discusión

En las últimas semanas, la discusión fue la ropa. Los industriales textiles se quejan de la apertura y los clientes de la ropa cara que pagamos desde hace 20 años.

Analizando los números del mercado de la ropa, con una elevada protección (tuvo uno de los aranceles más altos del mundo ), Argentina no exporta ropa. Australia, Chile y Nueva Zelanda exportan U$S 454 millones, U$S 105 millones y U$S 28 millones en indumentaria, mientras que nuestro país vende al mundo sólo U$S 22 millones.

O sea, con proteccionismo no se logra competitividad, sólo se puede vender dentro de la frontera. Los otros países pueden importar desde China con cero arancel y sin embargo crearon una industria más competitiva que la nuestra, teniendo la competencia asiática tan cerca.

Otro caso paradigmático es Brasil. Los brasileños, a los que solemos destacar porque tienen una industria textil fuerte, sólo exportan ropa a Uruguay, a Paraguay y a Argentina, socios del Mercosur, o a Chile, donde entra con cero arancel.

Brasil no puede competir fuera de sus socios comerciales adonde entran libremente. Tampoco puede hacer una industria competitiva en un sector global dominado por China. A pesar de tener un arancel alto, que los ayuda a un mercado interno sin competencia, es una industria que no genera músculo, no exporta. En este caso, el Mercosur es un zoológico ampliado.

Integración inteligente

Argentina no necesita elegir entre industria o apertura, sino entre estancamiento o transformación. La evidencia comparada es clara: los países que se integraron inteligentemente al mundo no dejaron de producir, sino que produjeron mejor, diversificaron más y generaron más empleo.

La protección sin competitividad sólo construye mercados cautivos, no empresas fuertes. La discusión no es si abrimos o cerramos, sino cómo construimos sectores capaces de competir globalmente, absorber mano de obra y generar dólares genuinos.

Ser más Australia no significa abandonar lo que somos, sino potenciarlo con estabilidad, reglas claras y una estrategia exportadora de largo plazo. El mundo no nos espera.

*Magister y docente UNC y UCC

Medio Publicado: La Voz del Interior

Temática: UCC

Autor/Redactor: Gustavo Scarpetta

Fecha de Publicación: 01-03-2026