Publicado el 18-04-2026 en La Voz del Interior
Federico Zapata: “Un rejunte opositor es el sueño húmedo de Milei para 2027”
El director de la consultora Escenarios analiza el presente del gobierno de La Libertad Avanza. El agotamiento del plan de estabilización, la necesidad de un "Plan Marshall" productivo y por qué considera que nadie en el peronismo ve a Axel Kicillof como un proyecto de poder real.
“Para que las reformas lleguen a la gente, Milei va a necesitar al Estado”. El politólogo Federico Zapata asegura que el plan reformista del presidente Javier Milei fue exitoso, pero marcó un quiebre en las elecciones del año pasado. El editor de Panamá Revista, habla de la necesidad que tiene el proyecto libertario de construir un segundo tiempo.
Entrevistado en La Voz en Vivo, el analista sostuvo que el contrato electoral basado en la baja de la inflación está mutando hacia una demanda de crecimiento, lo que obligará al Gobierno a resetear su ADN anti-estatista.
–¿Cómo define este momento político y económico de Milei?
–Yo defino la primera etapa de consolidación como una especie de desembarco en Normandía. Fue un intento exitoso de estabilizar un programa de shock en una economía que estaba a la deriva. Lo que Milei logró en estos primeros meses es el ancla o sostén del proyecto: que esa excentricidad de un candidato que era una cabeza sin cuerpo –sin partido nacional, sin legisladores propios, sin gobernadores– lograra encauzar una senda de estabilización económica. Eso hoy le da un anclaje y permite que este invierno económico no se transforme todavía en un invierno político. Sin embargo, creo que esa etapa de los dos primeros años, donde el contrato social era básicamente la estabilización, ya está agotada o cerca de agotarse. Ahora la Libertad Avanza se enfrenta a un desafío mayor: cómo construir un régimen económico, una especie de Plan Marshall que funcione en la vida cotidiana de los argentinos.
–¿Cuáles son los desafíos para La Libertad Avanza de construir ese régimen económico?
–Para hacer una transición productiva exitosa, donde las leyes no sean solo papeles aprobados sino que organicen la vida social, el empleo y las empresas, se va a necesitar al Estado. Para una fuerza política que tiene en su ADN un anti-estatismo tan fuerte, esto implica revisar sus supuestos y construir una especie de tecnocracia de segundo tiempo. El problema actual es que el Gobierno sigue pensando que lo que los trajo hasta acá –el plan de estabilización– les va a servir para esta nueva etapa, y les está costando ese reseteo de sintonía.
–¿Cómo ve el armado de un frente anti-Milei que proponen figuras como Miguel Ángel Pichetto?
–Ese tipo de propuestas son el sueño húmedo de Milei. Hoy la mayor fortaleza del Presidente es, precisamente, la debilidad y la desorientación del espacio opositor. La oposición está ensimismada, sin inteligencia colectiva y pensando en salidas que para la sociedad son retrospectivas. Intentar ganarle a Milei con un Frankenstein, un rejunte, donde convivan desde Guillermo Moreno hasta Lilita Carrió, sin saber quién gana la interna, es hacerle el trabajo muy fácil al Gobierno. Hay una pereza política e intelectual inmensa en el sistema. No se le puede ofrecer a la sociedad una y otra vez lo mismo; falta un diagnóstico de por qué vino Milei a la Argentina. No vino en un plato volador; vino porque el sistema político anterior no funcionaba.
–En ese escenario, Axel Kicillof aparece como la figura principal de la oposición. ¿Lo ve con chances de liderar un recambio?
–La figura de Kicillof hoy es como la de Larreta en el período anterior: aparece automáticamente como la figura ascendente porque fideliza bien al electorado de Cristina Kirchner. Pero quiero ser claro en esto: hoy el kirchnerismo es la primera minoría, pero es una minoría testimonial. Nadie en el peronismo realmente piensa que Kicillof le puede ganar a Milei. Kicillof es el emblema del ideario que organizó la época anterior. Aunque sea una persona honesta y tenga valores nobles, es muy difícil que represente una alternativa de cambio frente a Milei. Su opción hoy es terminar en una oposición testimonial que retiene un 30% o 35% de los votos para colar gente en los congresos, pero sin un proyecto de poder real. El sistema político está metido en un laberinto y, por ahora, no tiene respuesta.
Las internas en el corazón de la Casa Rosada
–Hay dos miradas en el Gobierno. Una que plantea enfrentar a los gobernadores en 2027 y otra de negociar.
–Efectivamente, hoy hay una gran discusión interna entre dos sectores. Por un lado, está el ala "karinista", liderada por Karina Milei y los Menem, que tiene una postura de “vamos por todo”. Ellos quieren llevar un proyecto para eliminar las Paso y dificultar la organización de la oposición, adelantar el calendario electoral a mayo si el primer semestre es bueno económicamente, e ir con candidatos propios en todas las provincias para pintar de violeta el mapa electoral. Por otro lado, está la visión de Santiago Caputo, que es más pragmático y adverso al riesgo. Él entiende que para reformular el sistema electoral o sacar leyes necesita negociar con los gobernadores. Su estrategia sería elegir qué provincias interesan –principalmente las del Rigi, con petróleo, gas y minería– y en el resto construir diagonales o acuerdos para no hacerle la vida difícil a gobernadores que el Gobierno necesita para transicionar lo que queda de gestión.
–¿Por qué el Gobierno decidió sostener a Manuel Adorni?
–El caso de Adorni es problemático porque, al ser el vocero, sus escándalos quedan en el epicentro mediático y son difíciles de esconder. El Gobierno no lo quiere soltar ahora para no admitir una derrota política, especialmente porque sienten que las críticas pegan cerca de Karina. Sin embargo, Adorni se ha quedado sin vocería política económica real. Es probable que, cuando pase el ruido mediático, el Gobierno necesite un reseteo de gabinete que incluya su figura, porque hoy ya nadie piensa seriamente en él como un candidato para disputar la Ciudad de Buenos Aires.
–Dice que el modelo de Milei se apoya fuertemente en el Rigi. ¿Qué lugar ocupa una provincia como Córdoba en este esquema?
–Estamos en una doble transición: la de la economía argentina y la del mundo con la inteligencia artificial. A nivel nacional, hoy el bloque histórico que se organiza es el del Rigi bajo la conducción de Luis Caputo. Pero ese modelo no va a resolver el problema del desarrollo interno de la Argentina; puede resolver el problema de los dólares, pero nada más. Córdoba tiene una economía política muy competitiva, pero ese modelo cordobés hoy carece de un liderazgo político nacional. Lo que intentaron Schiaretti o Llaryora con Provincias Unidas fue buscar esa articulación, pero fracasó. Sin embargo, hay una oportunidad allí para construir un bloque político alternativo que hoy está ausente en la discusión nacional.
–¿Cuánto tiempo más puede la sociedad sostener el esfuerzo económico que pide el Presidente?
–El Gobierno ha empezado a aplicar lo que un técnico uruguayo muy prestigioso en el equipo de Caputo llama “paciencia estratégica”. Intentan reformular la pedagogía porque ellos mismos, con su discurso de shock, crearon impaciencia en la sociedad prometiendo que la inflación caería "como un piano". Hoy la realidad en nuestros estudios es que la plata no alcanza para fin de mes. Hay un enojo con la cuestión económica que está resintiendo esa paciencia. De cómo el Gobierno logre manejar esa pedagogía y esa transición de la estabilización a la mejora en la vida cotidiana se juega gran parte del éxito del programa de aquí al 2027.
–¿Cómo impacta el escenario internacional, especialmente la figura de Donald Trump, en el gobierno de Milei?
–El apoyo de Trump fue un activo decisivo el año pasado, pero hoy está en una situación de debilidad. Trump cometió un error inmenso con Irán; lo subestimó comparándolo con Venezuela y terminó dándole cohesión interna a un régimen que estaba debilitado. Ahora está empantanado en un conflicto regional que internacionalizó el problema y afectó la economía mundial. Esto es un problema para la Argentina porque la internacional trumpista se ha ido desgranando: se peleó con Meloni, se cayó Orbán, y hoy Milei queda casi solo como soporte. Los iraníes saben que el tiempo corre a favor de ellos y no de Trump de cara a noviembre, cuando se vota en Estados Unidos.
Medio Publicado: La Voz del Interior
Temática: UCC
Autor/Redactor: Mariano Bergero
Fecha de Publicación: 18-04-2026