Publicado el 04-01-2026 en Aduana News
El impacto de Venezuela en el comercio internacional
En comercio internacional conviene evitar el análisis emocional. Los mercados no reaccionan a consignas ni a discursos, sino a reglas, expectativas y capacidad productiva. Por eso, la caída del régimen de Nicolás Maduro debe leerse menos como un hecho político y más como la posible reapertura de un actor económico que estuvo artificialmente fuera del sistema durante más de una década.
Por Gustavo Scarpetta (*)
El impacto no sería inmediato ni espectacular, pero sí profundo y estructural, especialmente en tres dimensiones: petróleo, fletes y recuperación de Venezuela como mercado.
Venezuela es el ejemplo más claro de cómo la política puede destruir valor económico incluso cuando sobran recursos naturales.
En la película “Diamante de Sangre”, un poblador, en medio de la balacera de la guerra civil en el país con mayor cantidad de diamantes del mundo, exclama: “Ojalá nunca descubran petróleo aquí”, estableciendo una relación directa entre la abundancia de recursos y la generación de conflictos.
Con una de las mayores reservas de crudo del mundo, hoy Venezuela produce apenas una fracción de su potencial histórico.
Fue por mucho tiempo la tercera economía de Sudamérica y luego sufrió un éxodo de 8 millones de personas, huyendo de la escasez.
Un cambio de régimen abre la puerta —no garantiza, pero habilita— a: más producción de petróleo, reingreso de inversión extranjera y más intercambio comercial.
Desde el punto de vista del mercado petrolero global, el primer efecto sería menor riesgo político, menor prima geopolítica y mayor previsibilidad, especialmente en el crudo pesado del Caribe.
Recién en un horizonte de 12 a 36 meses, si la producción efectivamente se recupera, podría verse una presión bajista moderada o, al menos, un efecto estabilizador sobre los precios internacionales, dentro del delicado equilibrio de la Organización de Productores.
No se trata de petróleo barato de un día para otro, sino de menos volatilidad y más racionalidad en los precios.
Hay un aspecto poco visible del comercio internacional: el costo del riesgo. Hoy, buena parte del petróleo venezolano se mueve con:
Rutas opacas Buques con sobrecostos Seguros caros Financiamiento restringido Un cambio político reduce automáticamente esa fricción. No por ideología, sino por lógica de mercado.
La normalización implicaría:
Mayor uso de flota regular Menores primas de seguros Menos triangulación innecesaria El resultado no es un derrumbe de los fletes, pero sí un efecto desinflacionario estructural en el Caribe y el Atlántico, particularmente en energía y graneles líquidos. En logística internacional, bajar el riesgo suele ser más eficaz que cualquier subsidio.
Quizás el punto más relevante —y menos analizado— es que Venezuela dejaría de ser solo una noticia geopolítica para volver a ser un mercado.
Con acceso al sistema financiero internacional y cierta estabilidad macroeconómica, el país necesariamente volvería a importar: alimentos, bienes industriales y de capital. No será rápido, pero las inversiones más un aumento de producción de petróleo motivarán una mejor economía .
Esto reabre flujos comerciales regionales que nunca debieron romperse. Para América Latina, Venezuela no es un mercado nuevo: es un mercado natural en pausa. Para Argentina, Venezuela fue por momentos su tercer mercado de destino de exportaciones y también el primero de algunos alimentos puntuales.
Países como Argentina, Brasil o Colombia tienen ventajas claras.
En un contexto de desaceleración del comercio global y mayor regionalización, recuperar mercados cercanos es tan estratégico como abrir destinos lejanos.
Todo esto no es mañana.
La caída de un régimen no genera comercio por sí sola. Solo crea la posibilidad de que el comercio vuelva a existir.
Si se concreta un cambio político en Venezuela, el impacto en el comercio internacional no será un shock, sino un proceso gradual con efectos reales en: mercado petrolero, costos de fletes y seguros y la reaparición de Venezuela como actor económico regional.
En comercio exterior, los países no desaparecen: quedan fuera del sistema. Y cuando vuelven, el impacto no es ideológico ni simbólico, es económico.
Venezuela tiene la oportunidad de dejar de ser una anomalía y volver a ocupar el lugar que le corresponde en el comercio regional y global. El resultado final dependerá, como siempre, de lo que se haga después del cambio, no del cambio en sí.
*El autor es Especialista en Comercio Internacional, con una sólida formación académica y experiencia en el campo. Además, se desempeña como docente universitario en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y la Universidad Católica de Córdoba (UCC), donde imparte conocimientos sobre comercio internacional, políticas aduaneras y temas relacionados.
Medio Publicado: Aduana News
Temática: UCC
Autor/Redactor: Gustavo Scarpetta
Fecha de Publicación: 04-01-2026