Publicado el 13-11-2025 en Cadena 3
Padre Funes, exastrónomo del Vaticano: “Mirar el cielo nos ayuda a ser humildes”
El recorrido histórico muestra la relación entre la fe y la ciencia como una contradicción, pero usted, en su persona y trayectoria, ha unido ambas disciplinas. ¿Ha sido fácil mantener esta unión a lo largo del tiempo?
No, no siempre fue fácil. Ha habido conflicto y posiblemente los haya también. Hay que trazar un poco la historia para entender de dónde surge este conflicto. La Iglesia, desde siempre, se ha ocupado de la cultura y valora todo lo humano. Yo soy jesuita, y mi orden religiosa se ha caracterizado por tener astrónomos y matemáticos. El conflicto principal en Occidente se plantea con Galileo Galilei, alrededor de 1600.
¿Cuál fue la naturaleza del conflicto con Galileo, teniendo en cuenta que él sostenía el heliocentrismo de Copérnico, en contra de la doctrina geocéntrica de la Iglesia?
Galileo tenía razón en lo que decía, pero entró en el campo de los teólogos, a quienes no les gustó que les invadieran "la cancha". Hay que decir que, gracias a Galileo, la Iglesia aprendió también a interpretar correctamente la Biblia, entendiendo que no podemos leerla literalmente. Pero en aquella época esto costaba, ya que la autoridad de los papas estaba amenazada por el protestantismo. Además, en las universidades, como la de Padua, predominaba el aristotelismo. Galileo, al defender que el cielo estaba sujeto al cambio y que el sistema conocido no era geocéntrico, no solo puso en crisis el sistema cosmológico, sino que hizo una crítica profunda al mundo académico. Galileo fue condenado y tuvo que pasar un arresto domiciliario, sin poder sostener sus ideas en público.
¿Cómo reaccionó la Iglesia ante este conflicto en siglos posteriores?
En el siglo XIX, en el contexto de la independencia de Italia, surgió lo que yo llamaría el mito del caso Galileo, que retrató a la Iglesia como la enemiga de la ciencia. Como respuesta apologética, en 1891, el papa León XIII -el de la "Rerum Novarum"- fundó el Observatorio Vaticano con el objetivo de mostrar que la Iglesia aprecia la ciencia y no está en contra. Nació por un motivo defensivo, pero la naturaleza del observatorio ha cambiado, y hoy, como cualquier observatorio moderno, su función es estudiar el cielo, las galaxias, las estrellas, los planetas y los exoplanetas.
Considerando el cambio cultural actual, ¿por qué cree que hoy en día no solo está en tela de juicio la autoridad de la Iglesia, sino también la autoridad de las ciencias y las universidades?
Yo creo que esto ya es parte del pasado. Hoy, veo un cambio grande en la cultura actual. La autoridad de las ciencias está en tela de juicio porque existen, por ejemplo, los terraplanistas, lo que representa un atraso de siglos. Como parafraseaba Balzac, Internet nos ha igualado. Una persona que ha dedicado muchos años a la ciencia, ha pasado por el filtro del mundo académico y ha realizado investigaciones aprobadas por la comunidad científica, hoy está totalmente desvalorizada. Da lo mismo alguien que escribe cualquier cosa en un blog o en TikTok. Esto lo vimos con el tema de las vacunas durante la pandemia.
Respecto a la universidad, que es el pilar de la formación científica, ¿cómo ve su papel en este contexto de crisis de autoridad?
Si bien es cierto que hay que hacer reformas universitarias, no se puede destruir la institución. La universidad pública es un pilar esencial, ya que es de los pocos espacios hoy donde pueden interactuar jóvenes de distintas clases sociales. La universidad no solo permite ascender y mejorar socialmente, sino también interactuar, permitiendo ver el conjunto social.
Ha estudiado usted mucho para la astronomía y, además, los jesuitas exigen un alto nivel de estudio. ¿Cuántos años de estudio le llevó su formación?
Me llevó una vida. A mí me gusta estudiar y me gusta pensar. Mis padres me fomentaron la astronomía. Primero me recibí de astrónomo, después entré a los jesuitas, y luego estudié filosofía y teología. Ya ordenado, hice el doctorado. En nuestra orden, consideramos que la formación intelectual es importante. La Iglesia necesita jóvenes religiosos, religiosas, curas y laicos que piensen. Los desafíos actuales, como la inteligencia artificial, nos exigen la inteligencia.
Recientemente fue noticia el descubrimiento de signos de vida en Marte. ¿Estamos solos en el universo?
Lo que se entiende de la noticia es que han encontrado biomarcadores en Marte. La NASA sigue la regla de que, donde hubo agua, hay que buscar la vida. Han encontrado signos de material orgánico, lo que tiene dos explicaciones: que haga referencia a alguna forma primitiva de vida o que el resultado sea abiótico. Una idea especulativa es que la vida podría haber venido de Marte y haber llegado a la Tierra en algún cometa o asteroide.
¿Y qué implicaría que se confirme la existencia de vida en Marte?
Lo que sería muy interesante es saber si ese tipo de vida es semejante a la de la Tierra. Si fuera semejante, significaría que la vida se ha transferido entre planetas. Si fuera distinta, significaría que la vida es más común de lo que creemos en el universo. Hay quienes sostienen que la vida es un imperativo cósmico, pero la posición minoritaria en la comunidad científica es que la Tierra es un caso único. Yo creo que es probable que la vida no sea ni tan común ni tan rara. Sin embargo, no será fácil que nos encontremos con el señor Spock. Lo más probable es que recibamos algún mensaje en tipo de onda de radio o que nos encontremos con inteligencia artificial.
¿Hay elementos científicos serios que permitan aproximarse a la idea de que ya hemos tenido algún contacto o que los ovnis existen?
Que yo sepa, seriamente, no. Científicamente, no hay ninguna prueba. Hace dos o tres años, salió un informe de la inteligencia de Estados Unidos sobre avistamientos que podrían atribuirse a naves extraterrestres. La motivación de ese informe, sin embargo, no era la vida extraterrestre, sino la seguridad de Estados Unidos: verificar que esas observaciones no se pudieran atribuir a material bélico de Rusia o China. Hay que estudiar todo, pero con seriedad. Para que la comunidad científica acepte la investigación, esta debe estar validada. El doctorado y la publicación de trabajos en revistas con arbitraje, aprobadas por la comunidad científica, es lo que da valor a los hallazgos. Lo otro puede ser interesante para teorías conspirativas.
Los últimos años ha habido descubrimientos relevantes sobre el origen del universo. El dogma de la fe dice que Dios creó a Adán y Eva. ¿Cómo conjugamos eso entre el dogma y la ciencia?
Galileo nos ayuda también en esto, porque nos ayudó a entender que la Biblia nos dice cómo ir al cielo, pero no es una descripción de cómo van los cielos. Por lo tanto, no podemos hacer una lectura literal de la Biblia. La Iglesia Católica ha avanzado bastante en esto. La Biblia es como una biblioteca inspirada por Dios. Los relatos de Adán y Eva y la creación en siete días comunican que nuestro origen está en Dios. No encuentro incompatible la fe con la ciencia, siempre que no se haga una lectura literal de Adán y Eva.
¿Cuál es entonces el mensaje de los relatos bíblicos sobre la creación?
El mensaje bíblico es positivo: todo lo que Dios creó es bueno y se nos ha dado para que lo cuidemos. De ahí surge la idea del papa Francisco de "cuidar la casa común". Una mala interpretación de la Biblia sobre la idea de "someter" la creación ha llevado a un abuso de los recursos naturales y de las personas.
¿Mirar el cielo le permitió comprender los límites del hombre o la dimensión infinita del hombre?
A mí, personalmente, me parece que nos ayuda a ser más humildes, a entender que toda la historia que conocemos, desde los primeros seres humanos hasta hoy, ocurre en este pequeño punto, que es un punto ínfimo en el vasto universo. En primer lugar, somos frágiles. Hay un autor que habla de cómo la colaboración manifiesta lo bueno del ser humano, como se vio en la pandemia para obtener vacunas rápidamente. Por otra parte, está el lado oscuro de la fuerza, la negatividad que nos ha llevado a la guerra y a Hiroshima y Nagasaki. Nos hemos asomado varias veces al abismo de la autodestrucción.
Antes de terminar, le pido que nos regale un libro para nuestra biblioteca virtual, que no sea materialmente su obra "Pensar el futuro, una visión poliédrica". ¿Qué libro nos recomendaría para los oyentes?
Recomendaría al menos dos de Yuval Harari: "Homo Deus" y el último, "Nexus". No coincido con muchas de las cosas que él dice y su visión en contra de la religión creo que es muy ingenua, pero son libros que nos ayudan a pensar y nos desafían.
El otro libro que me parece que puede ayudar, porque la esperanza nos mueve, es uno de Byung-Chul Han sobre la esperanza. Me hace pensar en la situación que vivimos en Argentina.
Medio Publicado: Cadena 3
Temática: UCC
Autor/Redactor: Sergio Suppo
Fecha de Publicación: 13-11-2025