Publicado el 24-06-2026 en Cadena 3

El padre Pablo Viola advirtió que hay “un crecimiento exponencial de la droga”

El titular de la Pastoral de Adicciones de la Iglesia Católica de Córdoba dijo a Cadena 3 que aumentó la tolerancia social al consumo. Advirtió que “se estancó la asistencia” por los recortes de fondos nacionales.

Padre Pablo, es un gusto tenerlo nuevamente. Mañana jueves comienza en Córdoba un encuentro muy importante sobre drogadependencia. ¿Cuáles son los objetivos de este evento y qué temas se abordarán?

Se trata del segundo Congreso Arquidiocesano de Pastoral de Adicciones, que realizamos en la sede de la Universidad Católica de Córdoba. El objetivo es sostener un espacio para reflexionar sobre propuestas de prevención y asistencia, incluyendo el análisis de políticas públicas. En un horizonte que se presenta cada vez más complejo, necesitamos desarrollar un pensamiento estratégico respecto a las adicciones, el narcotráfico y la salud mental para establecer objetivos a largo plazo.

Da la sensación de que, mientras los problemas de adicción y nuevas realidades como la ludopatía crecen exponencialmente, los recursos y el trabajo conjunto entre el Estado y organizaciones como la Iglesia parecen haberse achicado. ¿Es así?

Claramente el problema es más grande en todas sus aristas. Esto impacta especialmente sobre los estados locales; de hecho, los municipios nos consultan cada vez más porque en pueblos del interior donde antes era impensado, hoy no saben qué hacer con la problemática del consumo. Recientemente abrimos un "Hogar de Cristo" en Villa María en conjunto con el municipio debido a esta demanda.

¿Se puede decir que la droga ya está presente en cada rincón de la provincia y del país?

Sí, ha habido un crecimiento sostenido desde hace años, pero en el último tiempo se volvió exponencial. Estamos convencidos de que el consumo no es un problema individual, sino colectivo, y como tal demanda una respuesta comunitaria. Es fundamental que todos los actores —Estado, Iglesia, empresarios, medios de comunicación y distintas confesiones religiosas— nos pongamos de acuerdo para planificar otra Argentina.

Se percibe una mayor tolerancia o aceptación social hacia ciertas drogas, donde el consumo incluso se expone con orgullo en algunos ámbitos. ¿Cómo afecta esto a la problemática?

El crecimiento de la tolerancia social va de la mano con el aumento del consumo y la presencia de sustancias. Existe una cuestión cultural donde lo que antes se ocultaba, hoy se exhibe. Muchos jóvenes comienzan directamente con la marihuana en lugar del tabaco bajo un discurso de que "tranquiliza" o "hace bien". Incluso se ha instalado una dinámica preocupante donde el comercio de drogas empieza a verse como un medio de vida aceptable para "acomodarse" económicamente.

Ante este panorama, ¿cuál es su postura sobre la despenalización o legalización del consumo?

La discusión sobre la legalización debería ser el último capítulo de un libro que tiene muchos capítulos previos. Primero debemos garantizar clubes disponibles para los chicos, educación de calidad y sistemas de asistencia acordes. Las experiencias en países donde se ha legalizado no son positivas; el joven asume que si es legal no le hace mal. Lo vemos con el alcohol, que es la droga legal más consumida y cuyo consumo no ha parado de aumentar.

¿Cómo ha evolucionado la red de asistencia y la articulación con el Estado en este último período?

Hemos tenido un crecimiento en propuestas comunitarias, especialmente desde la Iglesia Católica y las evangélicas. Mucho de esto fue de la mano de la Sedronar, que en gestiones anteriores apuntaló las casas convivenciales en el territorio. Sin embargo, en este último tiempo el crecimiento se ha estancado y hubo un fuerte recorte de fondos. Aunque la tarea de la Sedronar sigue siendo loable, está muy limitada por una concepción política que ha frenado la asistencia a los sectores más vulnerables.

Parece un esquema contradictorio: por un lado, gestiones que habilitaron culturalmente el consumo y, por otro, una gestión actual que recorta fondos para tratar las consecuencias. ¿Cómo se sale de esa lógica?

Necesitamos un pensamiento estratégico que trascienda los signos políticos y las ideologías. Los cambios en las políticas públicas no pueden estar supeditados a las ideas o negocios de turno. El problema va a estar igual, independientemente del color político, por lo que es fundamental que la política haga eco de esto y asigne los recursos humanos y económicos necesarios.

¿De qué manera llegan hoy los afectados a la Pastoral? ¿Sigue siendo a través de las familias o cambió la modalidad?

Llegan en todas las condiciones. Recibimos llamadas constantes de familiares pidiendo ayuda, pero también muchos jóvenes se acercan porque se enteran estando en situación de calle. Hemos tenido chicos que vinieron caminando desde ciudades del interior hasta los hogares. Actualmente en Córdoba tenemos unos ocho "Hogares de Cristo" distribuidos en la capital y en ciudades como Río Cuarto, Villa María, Alta Gracia y Cosquín.

¿Cómo se organiza el trabajo dentro de la Iglesia de Córdoba bajo el liderazgo del cardenal Ángel Rossi?

Hay una organicidad que permite llevar adelante proyectos a largo plazo en el territorio a través de las pastorales de adicciones, de pobreza y social. El cardenal Rossi no es indiferente; sus mensajes cargados de sensibilidad y caridad nos desafían y nos ponen en situación de compromiso permanente. Es un hombre aterrizado en los problemas terrenales con una mirada de profunda humanidad.

Para finalizar, ¿qué libro, película o serie nos recomendaría para reflexionar sobre este presente?

Recomiendo la última encíclica del papa León XIV, donde realiza una reflexión sobre la realidad de la inteligencia artificial, las corporaciones tecnológicas y el hambre de humanidad que tenemos en nuestro tiempo.

Medio Publicado: Cadena 3

Temática: UCC

Autor/Redactor: Sergio Suppo

Fecha de Publicación: 24-06-2026