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En planteos agrícolas, los corderos se hacen más pesados y ganan rendimiento
El Inta impulsa un modelo que integra a la agricultura y la producción de carne de oveja. El sistema mejora los rendimientos ganaderos y apuesta por cortes de mayor valor comercial.
La producción ovina busca ganar terreno en una región históricamente dominada por la agricultura. Con ese objetivo, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) desarrolla un modelo productivo que combina la cría de corderos pesados con los planteos agrícolas tradicionales.
El sistema busca aprovechar pasturas, cultivos de cobertura y subproductos del campo para generar más carne sin desplazar otras actividades. La iniciativa forma parte de un proyecto ganadero macrorregional que involucra a Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires.
"Es la primera vez que tenemos un proyecto macrorregional ganadero de estas características, porque trabaja con tres especies animales —bovinos, porcinos y ovinos— y cuatro cadenas de producción", destacó Néstor Franz, jefe de la Agencia Inta Coronel Moldes.
El principal diferencial
La integración con la agricultura representa uno de los principales diferenciales del modelo. "La idea no es desplazar ninguna actividad productiva que ya está en marcha, sino complementarla y potenciarla", señaló Franz.
"El campo agrícola cambia su fisonomía cada seis meses por la rotación de cultivos. Y el ovino, al tener un ciclo corto, nos permite adaptarnos a esos cambios", indicó.
Cuando los lotes están ocupados por cultivos, los animales pueden permanecer en playones de alimentación. "Además, el ovino aprovecha los rastrojos, un 50% de los cultivos de cobertura e incluso las malezas, sin que su paso compacte el suelo. A su vez aporta nutrientes a través de las deyecciones, que dan más estabilidad a los suelos agrícolas y sustentabilidad al sistema", afirmó.
El trabajo se complementa con asesoramiento, seguimiento y capacitación realizados junto con productores, agencias de extensión, cámaras sectoriales, sociedades rurales y universidades de la región.
En la provincia, el proyecto articula actividades con las universidades nacionales de Río Cuarto, Córdoba y Villa María, además de la Universidad Católica de Córdoba.
Ovinos de gran porte
El método diseñado por el Inta se enfoca en la obtención de ovinos de gran porte, una clasificación que logra incrementar el volumen de carne sin perjudicar sus propiedades.
"Nos referimos a un animal joven, de entre cuatro y cinco meses de edad. La idea es que no entre en la etapa de maduración sexual para que no se altere la calidad de la carne", explicó Franz.
La disparidad en comparación con los métodos habituales es notoria. En tanto que un ejemplar común registra entre 28 y 30 kilos vivos y aporta cerca de 14 kilos de alimento, el prototipo estructurado por la entidad posibilita alcanzar masas corporales sumamente superiores.
"Nosotros producimos un cordero que en pie pesa 50 kilos y lo llevamos a la faena con entre 20 y 25 kilos de carne", señaló.
Para lograr tales metas, el esquema unifica diversas tácticas nutricionales a lo largo del periodo de amamantamiento. Las progenitoras se mantienen en terrenos sembrados con alfalfa y especies gramíneas, al tiempo que las crías reciben nutrición complementaria.
"Hacemos dos sistemas: creep grazing y creep feeding. Son espacios donde solo entra el cordero a comer. El primero utiliza pasturas de mejor calidad y el segundo se basa en alimento balanceado, compuesto principalmente por maíz y pellets de soja o girasol", detalló.
"Con esa ración aumentamos la ganancia de peso predestete, y eso nos da el impulso necesario para alcanzar los objetivos de producción", afirmó.
El conjunto de herramientas técnicas incluye además un plan de seguimiento con acciones en etapas cruciales del proceso de cría, abarcando desde la monta hasta la separación de la madre.
Variedades para producción de carne
La obtención de ovinos de gran porte exige ejemplares con condiciones particulares. De acuerdo con Franz, los tipos orientados a la producción mixta o textil no logran cumplir estas metas debido a que acumulan tejido adiposo de forma prematura al ser conducidos a básculas de sacrificio más elevadas.
"Tiene que ser un animal precoz, que tenga rápido crecimiento en la etapa temprana de desarrollo, al pie de la madre. Y es fundamental que no engrase a ese peso. Las otras razas, cuando las llevas a un peso de faena más elevado, engrasan", explicó.
Dentro de los linajes cárnicos predominantes empleados en estos esquemas destacan la Hampshire Down, Texel y Dorper, abarcando tanto su opción White Dorper como Black Dorper. En épocas recientes se sumaron además biotipos novedosos para el territorio, tales como Suffolk, Charollais e Ile de France.
El acceso a estos recursos heredables constituyó uno de los elementos que impulsó la consolidación de este esquema en el sector central del territorio.
"Los productores, a través de estos proyectos de producción de carne, incorporaron estas razas, invirtieron en genética y trajeron animales del exterior. Esa genética ya se está produciendo en la zona", señaló Franz.
La institución estatal interviene activamente en la creación y propagación de ejemplares seleccionados para la actividad ovina carnicera. Con ese propósito, dispone de estaciones de optimización biológica y parcelas de exhibición en diferentes sedes operativas de la nación.
"El Inta tiene centros de desarrollo genético, sobre todo en las razas Texel y Pol Dorset, en Esquel. Nosotros hemos traído animales de ahí, y en el Inta Manfredi tenemos un módulo ovino con la raza Pol Dorset", indicó.
Optimizaciones en el rendimiento
El conjunto de herramientas técnicas diseñado por la institución también incluye prácticas de gestión enfocadas en disminuir uno de los mayores factores de merma en la actividad ovina: el deceso de las crías durante sus primeras etapas de nacimiento.
"Como los servicios son de otoño, los partos son invernales, y esa condición incrementa la tasa de mortalidad de los corderos", explicó Franz.
Con el fin de contrarrestar dicho inconveniente, se adecuó un procedimiento estructurado inicialmente para el sector porcino. "El Inta Marcos Juárez generó los túneles de cama profunda, que primero se utilizaron para el engorde de porcinos. Nosotros los usamos para el manejo del parto, de manera que la oveja tenga partos protegidos", señaló.
De acuerdo con Franz, este recurso facilitó elevar de forma notoria la tasa de supervivencia de los neonatos y potenciar el rendimiento global del esquema de cría.
Los linajes cárnicos integrados al método igualmente ayudan a perfeccionar los indicadores de reproducción. "Estas razas nos permiten tener porcentajes de destete de entre 120 y 125% de corderos. Eso se debe a que son razas mellizas, es decir, prolíficas", afirmó.
Beneficios en el producto y su venta
El crecimiento de ovinos de gran porte obedece del mismo modo a una dinámica de demanda. “Es un animal que se utiliza para cortes, no se vende entero”, explicó.
Las piezas logradas oscilan entre los 380 y 400 gramos, exhibiendo una adecuada proporción entre tejido muscular y óseo. “Cuando el animal es más liviano, en torno a los 14 kilos, esa relación se invierte: hay más hueso que carne”, señaló.
La variación en el kilaje repercute igualmente en el proceso mercantil. Esta especie cuenta con un alimento de elevada cotización en la carnicería, razón por la cual el plan busca simplificar su adquisición fraccionada, suprimiendo la obligación de comprar la pieza completa o el medio canal.
Medio Publicado: La Voz del Interior
Temática: UCC
Autor/Redactor: Redacción
Fecha de Publicación: Invalid date