Publicado el 19-06-2026 en Agritotal

Una enfermedad foliar marcó la campaña del maíz cordobés

Detectaron una fuerte expansión de mancha blanca, con alta severidad en algunos híbridos y casos de secado anticipado de plantas.

La mancha blanca fue la principal enfermedad que afectó al cultivo de maíz en la campaña 2025/26, de acuerdo con un trabajo realizado por la región CREA Córdoba Norte y el Laboratorio de Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba. El relevamiento realizado en Villa de María de Río Seco mostró que la enfermedad ganó escala y se transformó en el principal problema sanitario de los maíces tardíos evaluados.

El estudio se hizo sobre 22 híbridos implantados en ensayos comparativos, y el dato más relevante fue la magnitud alcanzada por el patógeno, que por segundo ciclo consecutivo mostró la mayor presión sanitaria. Sin embargo, esta vez mostró una distribución masiva en el centro-norte cordobés y en buena parte de la región central maicera argentina.

En este escenario, el docente y miembro investigador del Laboratorio de Fitopatología de la UCC, Roberto De Rossi, explicó: "En la mayor parte del centro y norte de Córdoba tuvimos muy buenas condiciones ambientales desde diciembre hasta la actualidad, con precipitaciones de entre 800 y 1000 milímetros, dependiendo de las zonas, y muy buenas temperaturas para el cultivo. Lo que no tuvimos fue radiación, y eso llevó a que se desarrollen muchas enfermedades desde el inicio del ciclo".

Los híbridos mostraron respuestas muy distintas

Mientras algunos híbridos registraron niveles inferiores al 5% de severidad, otros superaron el 35%, con casos en los que la enfermedad provocó secado anticipado de plantas, una situación poco frecuente en campañas anteriores. En esta línea, De Rossi, advirtió que "es una enfermedad que se desarrolló muy fuerte y que está llamando la atención porque no solamente está generando muerte de hojas, sino también secado de plantas".

Como contrapartida, la roya común y el tizón foliar común tuvieron niveles muy bajos de incidencia en el sitio analizado. Para los investigadores, estos datos refuerzan la necesidad de incorporar el comportamiento sanitario como una variable complementaria al rendimiento al momento de elegir materiales, especialmente en planteos tardíos expuestos a condiciones ambientales favorables para el desarrollo de patógenos.

Qué hay detrás de la mancha blanca

Según el informe, la mancha blanca es un complejo asociado a distintos microorganismos. De Rossi explicó que el proceso comienza con la bacteria Pantoea ananatis, que normalmente convive con la planta de maíz sin generar daños.

"Es una bacteria endófita que normalmente está presente en la planta. Pero cuando se generan determinadas condiciones y aumenta su población, comienza a producir proteínas que desencadenan la enfermedad", indicó el especialista.

Luego de esas lesiones iniciales, otros microorganismos pueden ingresar en los tejidos dañados y profundizar los síntomas. Además, Rossi agregó: "El hongo Phaeosphaeria maydis (o Phoma maydis) aprovecha esa situación para introducirse en las lesiones y terminar de generar la sintomatología que vimos esta campaña".

El impacto sobre el área foliar

La elevada severidad observada en algunos híbridos redujo el área foliar activa durante etapas críticas del cultivo. En los casos más afectados, la enfermedad avanzó sobre buena parte del tercio superior de las plantas, con situaciones de secado anticipado que podrían haber limitado el llenado de granos.

De todos modos, De Rossi, señaló: "No es solamente mancha blanca la que está provocando la mortandad de área foliar. La baja radiación y el exceso de humedad también favorecieron el desarrollo de patógenos de suelo como Fusarium, Stenocarpella y Colletotrichum, que aceleran los procesos de secado".

El informe indicó que durante el otoño se combinó un conjunto de factores ambientales y sanitarios que favoreció el avance de organismos causantes de pudriciones de raíz y tallo. Esa interacción habría acelerado el deterioro de las plantas en etapas cercanas a la cosecha.

Las otras enfermedades quedaron relegadas

La mancha blanca concentró la mayor parte de la presión sanitaria de la campaña y desplazó a otros problemas que suelen tener protagonismo en los maíces de la región. En los ensayos, la roya común presentó una severidad promedio de apenas 0,4%, mientras que el tizón foliar común alcanzó 0,2%.

El complejo del achaparramiento también mostró una presión reducida, con una incidencia promedio de 1% y la mayoría de los híbridos con valores nulos o muy bajos. Esta presencia limitada se dio incluso en un ensayo sembrado el 6 de enero, una fecha tardía que suele estar asociada a mayores riesgos sanitarios.

Ahora resta conocer los resultados de rendimiento del ensayo, que permitirán dimensionar con mayor precisión el impacto productivo y económico de la enfermedad. "Vamos a tener que estar mucho más cerca de los lotes a medida que avance la cosecha para observar cómo evolucionan los procesos de secado y cuál es el impacto real de estas enfermedades sobre los cultivos", concluyó De Rossi.

Medio Publicado: Agritotal

Temática: UCC

Autor/Redactor: Redacción

Fecha de Publicación: 19-06-2026