Publicado el 26-05-2026 en Posgrado

Cambió el mapa de la justicia: ¿los abogados seguimos igual?

En un contexto de profunda exigencia social hacia los sistemas de justicia, se vuelve urgente la necesidad de repensar el trabajo en tribunales, fiscalías, defensorías y estudios jurídicos.

El mundo mutó a una velocidad vertiginosa, impulsado por la tecnología y las nuevas demandas sociales, pero ¿qué pasa puertas adentro de los tribunales y estudios jurídicos? La respuesta tradicional ya no alcanza: el verdadero motor de la transformación judicial hoy no radica únicamente en el dominio técnico de las normas, sino en la estrategia, la gestión y el talento humano.

En esta entrevista, la Dra. Carolina Granja, directora de la Especialización en Dirección y Gestión de Organismos Judiciales y Jurídicos de la Escuela de Posgrado de la UCC, desarma los viejos dogmas de la cultura judicial y propone un cambio de paradigma urgente.

¿Considera necesario un cambio estructural en el sistema judicial?

-Más que una modificación en el sistema entiendo necesario un cambio de paradigma en las personas que le dan vida. El mundo es otro y sigue mutando a una velocidad vertiginosa. Con él también cambian los conflictos y las demandas sociales. Ya no alcanza con ser un erudito normativo, quizás ya no importe. Hoy, quien es parte de un organismo judicial o de un estudio jurídico necesita, además, saberes estratégicos para liderar o trabajar en equipo, gestionar datos, servirse de la inteligencia artificial y comunicar con impacto, por mencionar algunas destrezas claves.

Entonces, ¿usted focaliza en los abogados como engranajes centrales del sistema?

-Sí, aunque complementando sus saberes con los de otras ciencias; y siendo parte de equipos transdisciplinarios. Urge que los poderes judiciales se integren por personas que no solo sean expertas en Derecho. Debemos sumar destrezas en la formación de quienes hoy transitan los pasillos tribunalicios si pretendemos agregar una dosis de estrategia a la gestión judicial.

En ese marco es que diseñamos una carrera práctica, que brinda herramientas indispensables, complementarias a las jurídicas: la Especialización en Dirección y Gestión de Organismos Judiciales y Jurídicos.

¿Herramientas de gestión para abogados/as?

-Si bien se trata de una formación que hoy resulta indispensable para los abogados, alentamos a que se inscriban también egresados de otras ciencias ya que el mundo judicial y jurídico tiene matices que escapan a lo normativo.

La complejidad de los organismos judiciales no puede ser abordada desde una sola disciplina. Pienso en equipos heterogéneos, dentro y fuera de los tribunales, orientados hacia un objetivo común: escuchar al ciudadano y darle una respuesta justa, clara y oportuna sobre sus derechos.

Entendemos clave a la interdisciplina para la labor en la Justicia, con profesionales diestros en ciencias como la Administración, Comunicación, Educación, Ingeniería, Medicina, Trabajo Social, Psicología, entre otras.

¿Qué habilidades concretas cree que necesita desarrollar un operador judicial?

-Muchas y muy diversas. Por un lado, planificación y gestión estratégica: saber diagnosticar las dolencias de un organismo, diseñar objetivos, monitorear resultados. Por otro lado, liderazgo y gestión de equipos: la función judicial no es un acto individual; detrás de cada resolución hay un grupo humano que necesita ser coordinado, motivado, reconocido.

También comunicación asertiva: tanto hacia adentro del equipo como hacia afuera, con la prensa, las redes sociales, la comunidad. Y ante un auge exponencial de la inteligencia artificial debemos analizar datos: transformar la información que produce el accionar judicial en indicadores útiles para la toma de decisiones.

Y menciono esas entre muchas otras que hemos incluido en nuestra Especialización y son piezas claves tanto para el desarrollo profesional actual como para potenciar la satisfacción laboral de quienes somos parte del sistema judicial y jurídico.

Capacidad de negociación y técnicas para favorecer la creatividad en contextos inciertos; responsabilidad social para generar enlaces de valor con la ciudadanía, verdaderos destinatarios de nuestras decisiones, acciones y omisiones. La Justicia resguarda la legalidad. Hoy además necesita fortalecer la confianza ciudadana a través de comprometidos servidores públicos.

¿Cree que ese cambio en la formación puede incidir en la cultura judicial?

-Tarde o temprano debería incidir, inevitablemente. Hubo un tiempo en que hablar de digitalización, oralidad, gestión, calidad, innovación… ¡era tabú!, solo a los locos se nos ocurría pronunciarlas (y bajito). Era lenguaje empresarial ajeno al ámbito público, lejano a la Justicia que solo hablaba a través de sus sentencias, que a su vez eran solo expresión de la ley.

Actualmente no existe poder judicial en la faz de la Tierra que no haya modificado uno de sus procesos, con o sin reforma legal. Generalmente sin desarrollo de las habilidades de los equipos intervinientes, ¡y siempre con dolores de cabeza! En este mundo cambiante, donde las verdades mueren minuto a minuto, resulta un deber formar a personas curiosas, estimulando su capacidad de preguntar.

Confío en que nuestros egresados y egresadas (más que adaptarse a los cambios) serán quienes propongan la innovación en el ecosistema judicial y además sabrán como diseñar el camino para alcanzarla colaborativamente. Por eso entiendo que la incidencia en la cultura judicial será inevitable. Las instituciones que se mantengan rígidas se agrietarán si no buscan flexibilizar sus estructuras acordes a las necesidades que plantea el contexto.

¿Y cuándo cree que una institución o un organismo judicial debería cambiar?

-¡Cuándo quiera resultados diferentes! Ya no podemos encender a las 8 la máquina del juzgado, fiscalía o defensoría para trabajar como autómatas, para eso ya contamos con la poderosa inteligencia artificial. Hoy cabe que desarrollemos nuestro talento más humano.

Seguramente quien está leyendo esta conversación está convencido de que su oficina podría funcionar mejor, que existen formas más ágiles, estratégicas, justas y humanas de gestionar los conflictos. ¡Y claro que está en lo cierto, y seguro que le interesará sumarse a esta propuesta de carrera!

Aquí le daremos herramientas para potenciar su perfil, pero también (y esto es clave) para que pueda disfrutar su trabajo en red con los demás. Porque si existe una gestión y un liderazgo con propósito se disfruta tanto del proceso como de alcanzar la meta.

¿Podríamos decir que situaciones de quiebre como lo fue la pandemia hace un tiempo, y la inteligencia artificial como más reciente, exigen una reconfiguración de las habilidades?

-En 2020, en plena pandemia, dije en una entrevista que la vida nos puso de cabeza, porque ya no podíamos seguir caminando igual, aunque el norte sea el mismo. Hoy, años más tarde, sigo pensando lo mismo. El norte de la Justicia es claro: brindar tutela judicial efectiva, garantizar el debido proceso, resolver conflictos con independencia. Ese norte no puede cambiar. Pero sí el camino para llegar a él -las herramientas, los rituales, el lenguaje, los procesos, las rutinas, las pesadas culturas organizacionales- no puede seguir siendo el mismo. Como tampoco pueden seguir igual las personas.

El mundo que conocíamos ya no existe: lo modificó primero la pandemia y luego la inteligencia artificial. Las sociedades han cambiado, los conflictos entre las personas también, y las herramientas para resolverlos pacíficamente necesitan actualizarse. ¿Cómo las personas podríamos sostenernos con las mismas habilidades de antes?

Durante mucho tiempo se pensó que para trabajar en la Justicia bastaba con el saber jurídico. Hoy sabemos que no es suficiente. Necesitamos profesionales capaces de planificar, liderar equipos, comunicar estratégicamente, analizar datos, negociar consensos y asumir la responsabilidad social y ética como parte de su rol de servicio.

En definitiva, como decía Nietzsche: "Quien tiene un para qué, tiene un cómo". El para qué de la Justicia es claro, aunque hoy debemos delinear ese cómo con estrategia. Necesitamos más praxis, más gestión que erudición. Necesitamos hacer que las cosas sucedan, que la Justicia tenga capacidad de decisión y de acción. Y para todo ello, sin lugar a dudas, debemos colocar el foco en las personas y sus destrezas más urgentes.

Estudiá la Especialización en Dirección y Gestión de Organismos Judiciales y Jurídicos de la Escuela de Posgrado de la UCC. Las clases inician en agosto y las inscripciones ya están abiertas.

Para conocer más sobre esta carrera coordiná una entrevista acá.