Publicado el 04-08-2026 en Posgrado

Derecho Judicial y de la Judicatura: crecer en la Justicia

Entrevista. La codirectora Ilse Ellerman explica cómo esta especialización prepara a abogados y funcionarios para concursos y ascensos en el Poder Judicial.

El camino hacia la magistratura o hacia un cargo de mayor jerarquía en el Poder Judicial argentino exige algo más que el título de abogado: exige una formación específica para pensar, decidir y gestionar como lo hace quien imparte justicia. Ese es el objetivo de la Especialización en Derecho Judicial y de la Judicatura, que dicta la Escuela de Posgrado de la Universidad Católica de Córdoba.

Se trata de un posgrado pensado tanto para abogados que aspiran a ingresar al Poder Judicial como para empleados, funcionarios y magistrados en ejercicio que buscan ascender o perfeccionar su desempeño. Combina una base común de formación judicial con la posibilidad de profundizar, en el segundo año, en el fuero Civil, Penal, Laboral o Público.

Para conocer en profundidad de qué se trata esta propuesta académica, dialogamos con la Dra. Ilse Ellerman, codirectora de la carrera, quien respondió sobre el impacto de esta formación en los concursos judiciales, el perfil de egresado que busca formar el programa y la modalidad de cursado pensada para quienes ya ejercen la profesión.

Para un/a abogado/a, funcionario/a o empleado/a que busca concursar o ascender dentro del Poder Judicial, ¿de qué manera esta Especialización transforma su perfil frente a un tribunal de evaluación o un concurso público?

-Si bien no puede garantizar el resultado de un concurso o una evaluación, la especialización sí marca una diferencia sustancial respecto de quienes no la cursaron. Esa diferencia no radica en el título en sí mismo, sino en las competencias que acredita este posgrado:

• Demuestra formación específica en la función judicial. No es una especialización general en una rama del Derecho, sino una formación orientada a la actividad jurisdiccional: el postulante comprende cómo debe razonar, decidir y gestionar un tribunal.

• Fortalece la argumentación jurídica. Los concursos suelen exigir la resolución de casos prácticos y la redacción de sentencias o dictámenes, y la formación en argumentación, interpretación y motivación de decisiones mejora significativamente el desempeño en esas pruebas.

• Aporta conocimientos sobre organización y gestión judicial. Un juez o un secretario no solo aplica el derecho: también administra un juzgado, organiza equipos y gestiona expedientes, un área que pocas especializaciones abordan y que suele valorarse en entrevistas y antecedentes.

• Muestra compromiso con la carrera judicial. Para un tribunal evaluador no es lo mismo un abogado que realizó una especialización vinculada exclusivamente a la función judicial que otro cuya formación está orientada solo al ejercicio privado de la profesión.

Un postulante con esta formación llega mejor preparado para redactar resoluciones con fundamentación sólida, responder preguntas complejas en la entrevista, analizar los casos desde la perspectiva de quien debe decidirlos y comprender los criterios institucionales y éticos propios de la judicatura. Por eso, para quien busca ingresar o ascender en la carrera judicial, este posgrado es una de las opciones mejor alineadas con ese objetivo: desarrolla precisamente las habilidades que luego se evalúan en el ejercicio del cargo y, con frecuencia, en los propios concursos.

¿Qué distingue a esta especialización de otras propuestas de formación jurídica?

-A diferencia de otras especializaciones jurídicas, esta propuesta no se centra en una rama específica del Derecho, sino en la función judicial misma. Es un posgrado con formación transversal que integra varias disciplinas jurídicas y se orienta a cómo deben actuar, razonar y decidir los integrantes del Poder Judicial. Combina conocimientos jurídicos, técnicas de decisión, ética, argumentación y gestión institucional, formando al jurista para ejercer la función con una mirada integral y fortalecer las competencias que exige la judicatura.

A quién está dirigida y qué perfil busca formar

¿La carrera está dirigida a abogados/as jóvenes que aspiran a ingresar a la Justicia, o a funcionarios/as y magistrados/as en ejercicio que buscan ascender en el escalafón?

-A ambos perfiles. De hecho, uno de los rasgos característicos de esta especialización es que reúne en un mismo ámbito académico a profesionales que se encuentran en distintas etapas de la carrera judicial:

• Abogados de la matrícula que desean prepararse para rendir concursos de ingreso al Poder Judicial en cargos jerárquicos.

• Empleados judiciales que buscan fortalecer su formación para concursar a cargos de mayor responsabilidad, como prosecretarios, secretarios o funcionarios.

• Funcionarios judiciales que aspiran a ascender dentro de la estructura del Poder Judicial o a presentarse a concursos para la magistratura.

• Magistrados en ejercicio que desean actualizar sus conocimientos, perfeccionar sus herramientas de decisión judicial y continuar su formación académica.

La carrera no está concebida exclusivamente para quienes ya trabajan en el Poder Judicial, sino también para abogados de la matrícula que desean ingresar. Su diseño acompaña toda la carrera judicial, desde el ingreso hasta el perfeccionamiento de magistrados y funcionarios con experiencia; esa amplitud de destinatarios es una de sus principales fortalezas.

La carrera combina Derecho Procesal, Ética Judicial, Perspectiva de Género y Razonamiento Forense, entre otras materias. ¿Qué perfil de magistrado/a o funcionario/a busca formar este programa más allá del conocimiento técnico?

-La especialización busca formar un operador judicial capaz de ejercer la función jurisdiccional con una mirada integral, ética y acorde con las exigencias del Estado constitucional de derecho actual. El programa apunta a desarrollar un perfil profesional que reúna:

• Solidez jurídica, para interpretar y aplicar el derecho con rigor técnico y fundamento normativo.

• Capacidad de razonamiento y argumentación, de modo que las decisiones no solo sean correctas desde el punto de vista legal, sino también claras, coherentes y debidamente motivadas.

• Compromiso ético, entendiendo que la función judicial exige independencia, imparcialidad, integridad y responsabilidad frente a la ciudadanía.

• Sensibilidad frente a los derechos humanos y la diversidad, incorporando herramientas como la perspectiva de género y el análisis de grupos en situación de vulnerabilidad cuando el ordenamiento jurídico así lo requiere.

• Visión institucional, comprendiendo que el magistrado o funcionario no actúa de manera aislada, sino como parte de un Poder Judicial que debe brindar un servicio eficiente, transparente y accesible.

En definitiva, el programa busca formar magistrados y funcionarios técnicamente competentes, éticamente comprometidos y conscientes de la responsabilidad institucional que implica impartir justicia: profesionales preparados para adoptar decisiones fundadas, respetuosas de las garantías procesales y orientadas a fortalecer la confianza de la sociedad en el sistema judicial.

Cómo se cursa: orientaciones y modalidad

En el segundo año, quienes cursan pueden optar por un trayecto orientado en Civil, Penal, Laboral o Público. ¿Cómo ayuda la especialización a que cada profesional profundice en el fuero donde ya se desempeña o quiere desarrollarse?

-La posibilidad de elegir un trayecto orientado en el segundo año es uno de los principales atributos de la especialización: permite combinar una base común de formación judicial con una profundización específica en el área donde cada profesional ejerce o proyecta su carrera.

Durante el primer tramo, todos los estudiantes adquieren competencias transversales vinculadas con la función judicial —razonamiento y argumentación jurídica, derecho procesal, ética judicial, gestión, derechos humanos y técnicas de decisión—, comunes a cualquier magistrado o funcionario más allá del fuero en el que se desempeñe.

En el segundo año, en cambio, el trayecto orientado —Civil, Penal, Laboral o Público— permite vincular los contenidos de manera más directa con la práctica cotidiana y los desafíos propios de cada jurisdicción. Así, un abogado litigante, un empleado judicial, un funcionario o un magistrado adquieren herramientas generales propias de toda función jurisdiccional sin perder la especialización que exige su ámbito de actuación.

La modalidad combina instancias presenciales con virtuales. ¿Cómo está pensado el cursado para que sea compatible con la actividad de quienes ya ejercen en tribunales, fiscalías o defensorías, incluso para quienes cursan fuera de la ciudad de Córdoba?

-La modalidad de cursado es híbrida: dentro del esquema de presencialidad, el estudiante tiene la posibilidad de cursar de manera totalmente virtual. Para el cuerpo docente el esquema es distinto: dicta clases de forma virtual tres veces al mes y de manera presencial y obligatoria una vez al mes.

Este diseño está pensado para quienes ya trabajan en el sistema de justicia y necesitan compatibilizar la formación de posgrado con sus responsabilidades laborales: reduce los traslados sin resignar el intercambio académico que aporta la presencialidad. Así, quienes se desempeñan en juzgados, fiscalías, defensorías, estudios jurídicos u otros organismos pueden organizar el cursado sin afectar significativamente su jornada de trabajo.

Las actividades se concentran en días determinados y utilizan herramientas virtuales para buena parte de los contenidos, lo que favorece la participación de profesionales que residen tanto en la ciudad de Córdoba como en el interior de la provincia o en otras jurisdicciones. Además, el formato híbrido permite que interactúen profesionales de distintos fueros, provincias y trayectorias, un intercambio que enriquece el análisis de los problemas judiciales desde perspectivas diversas y genera redes de contacto entre quienes integran o aspiran a integrar el Poder Judicial.

Perspectivas profesionales al egresar

¿Qué perspectivas de desarrollo profesional se abren para quienes egresan de este posgrado dentro del Poder Judicial argentino?

-La carrera está concebida como una herramienta de formación y perfeccionamiento para la carrera judicial: sus egresados adquieren competencias que fortalecen su perfil académico y técnico para afrontar los desafíos propios de la función judicial.

En términos concretos, puede abrir perspectivas para mejorar la preparación en concursos de ingreso y ascenso al Poder Judicial, fortalecer los antecedentes académicos, capacitar para asumir funciones de conducción, brindar actualización permanente y proyectar la carrera académica y judicial. También favorece competencias hoy especialmente valoradas en el ámbito judicial: fundamentar decisiones, resolver casos complejos con criterios constitucionales y convencionales, trabajar con estándares éticos elevados y comprender la función jurisdiccional desde una perspectiva institucional.

Un dato que lo confirma: un número importante de egresados de esta especialización ocupa actualmente cargos jerárquicos en el Poder Judicial de Córdoba.

El valor de esta formación

El principal aporte de la Especialización en Derecho Judicial y de la Judicatura es fortalecer el perfil profesional de quienes aspiran a construir una carrera dentro del Poder Judicial, ya sea para ingresar, concursar a cargos de mayor responsabilidad o perfeccionar el ejercicio de la magistratura o la función judicial. Su valor reside tanto en la formación académica que acredita como en las habilidades prácticas que procura desarrollar para el desempeño cotidiano de la actividad jurisdiccional.

Estudiá la Especialización en Derecho Judicial y de la Judicatura de la Escuela de Posgrado de la UCC. Las clases inician en agosto y las inscripciones ya están abiertas.

Para conocer más sobre esta carrera coordiná una entrevista acá.