Publicado el 31-03-2026 en UCC
Malvinas: la diplomacia antes de la guerra
Columna de Agustín Romero*, egresado de nuestra Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.
Cada 2 de abril, la sociedad argentina rinde homenaje a los caídos y veteranos de la Guerra de Malvinas, un hito doloroso que marcó a fuego nuestra historia reciente. Sin embargo, para comprender la complejidad de este conflicto, es fundamental analizar los caminos que precedieron a la decisión bélica de la última dictadura cívico-militar. La historia diplomática nos demuestra que, antes del trágico desenlace de 1982, existieron instancias de diálogo y acercamientos concretos con el Reino Unido que estuvieron muy cerca de torcer el rumbo de los hechos. Uno de los acontecimientos políticos más relevantes llevados a cabo por los líderes que encabezaron el Proceso de Reorganización Nacional establecido en nuestro país el 24 de marzo de 1976 y que perdura sus efectos 50 años después gira alrededor de la Causa Malvinas. En efecto, desde la ocupación ilegal por medios militares del archipiélago austral por parte del Reino Unido de Gran Bretaña en 1833 todos los gobiernos argentinos posteriores a dicho acto habían recurrido a la vía diplomática para cuestionar el accionar de Londres, reivindicar nuestra soberanía y buscar algún mecanismo pacífico para sentar a los británicos alrededor de una mesa de negación y encontrar una solución a la disputa territorial.
Hubo al menos tres procesos de conversaciones bilaterales que involucraron la cuestión del tema de fondo. El primero de ellos fue entre 1966 y 1968 cuando diplomáticos de ambos países mantuvieron numerosas reuniones formales e informales confidenciales. El objetivo argentino en dichas sesiones era lograr algún compromiso de la contraparte sobre el tema de la transferencia de la soberanía. En 1968 se llegó a un memorándum de entendimiento que contenía un compromiso explícito por parte del Reino Unido sobre la eventual transferencia a nuestro país de la soberanía que ejercía sobre el archipiélago austral. Este documento se filtró en Londres, la opinión pública británica y el lobby isleño ejercieron tal presión ante los parlamentarios británicos que cuando llegó el momento de discutir la propuesta dijeron que esta ya no estaba en la mesa de trabajo.
El segundo proceso de diálogo bilateral exitoso fue en 1971 cuando se alcanzó la “Declaración Conjunta referente a comunicaciones entre las Islas Malvinas y el territorio continental argentino” y fue publicada en el Boletín Oficial de la República Argentina el 20 de marzo de 1972. Si bien es cierto que el tema de soberanía no estaba incluido en el entendimiento también lo es el hecho que los resultados de estas conversaciones estrecharon los vínculos entre nuestro país y las islas acercándonos al que teníamos antes de la ocupación colonial de principios del siglo XIX.
El tercer momento positivo de diálogo diplomático que incluyó propuestas en torno al tema de la soberanía de las Malvinas fue nada menos que dos años antes del golpe militar de 1976 y ocho años antes de la guerra de 1982. En 1974 el gobierno laborista del Reino Unido encabezado por Harold Wilson le hizo un ofrecimiento confidencial al presidente Perón en donde se hablaba de una administración conjunta del archipiélago. Además, las banderas de ambos países flamearían en las islas; el español y el inglés serían los idiomas y se establecería una gobernación rotativa entre ambos países. En otras palabras, se buscaba que los habitantes y las islas puedan desarrollarse sin tener el yugo del conflicto territorial que impedía dichos objetivos. El presidente Perón estaba convencido en avanzar con la propuesta inglesa pero veinte días después de recibirla, murió. Su sucesora, María Estela Martínez de Perón, no continuó con las negociaciones fundamentalmente por la oposición de sectores del peronismo que exigían una posición más firme y por la profunda crisis política que se vivía la cual terminaría 16 meses después con el golpe de estado.
La guerra de 1982 y su resultado obturó hasta hoy cualquier mecanismo planteado por nuestro país para cumplir la resolución 2065 de la ONU que llama a la Argentina y al Reino Unido a buscar una solución pacífica al tema colonial austral. A más de cuatro décadas del conflicto armado, repasar estos tres hitos históricos nos deja una lección insoslayable: la guerra iniciada por el gobierno de facto no solo costó la vida de cientos de compatriotas, sino que dinamitó los puentes construidos durante años de trabajo diplomático sostenido. Hoy, la memoria de nuestros caídos nos exige mantener el reclamo inclaudicable por la soberanía de las Islas Malvinas, recordando que la persistencia, la política exterior inteligente y el apego al derecho internacional son las únicas herramientas válidas para saldar esta deuda histórica.
*Agustín Romero es Doctor en Ciencia Política y autor del libro La Cuestión Malvinas: una hoja de ruta: Herramientas para la política exterior argentina (Eudeba). Director del posgrado en Asuntos Argentinos facultad de Derecho-UBA.