Publicado el 11-08-2026 en UCC
Romper el silencio, transformar historias
Participamos de una jornada de sensibilización, visibilización y concientización sobre el abuso sexual infantil.
El abuso sexual infantil constituye una de las formas más graves y silenciadas de violencia hacia las infancias. Sus consecuencias impactan de manera profunda en el desarrollo neurobiológico, emocional, vincular y social de niños, niñas y adolescentes. En el marco de la Campaña internacional de A Breeze of Hope por el Día de Solidaridad con Sobrevivientes de Violencia Sexual en la Infancia que se conmemora el 9 de agosto, nuestra Universidad albergó una actividad para transformar el conocimiento en compromiso ético, promoviendo una formación universitaria capaz de prevenir, reconocer y acompañar la problemática.
La iniciativa surgió de la articulación entre A Breeze of Hope, organización internacional sin fines de lucro dedicada a la prevención de la violencia sexual contra la niñez, el acompañamiento a personas sobrevivientes y la promoción de políticas públicas para la protección de las infancias, la Academia Internacional de Psicología Integrativa (AIPI) —institución dedicada a la formación de profesionales de la salud mental desde la psicotraumatología y abordajes integrativos basados en evidencia; el Equipo Hasta la Raíz, integrado por profesionales de la psicología comprometidos con la asistencia, prevención y divulgación en salud mental sensible al trauma, y nuestra Universidad. La convocatoria reunió a estudiantes de Psicología, Cosmiatría y público en general.
Un encuentro de aprendizaje y acción
La propuesta se desarrolló en dos instancias: la primera consistió en un taller psicoeducativo donde se abordaron los principales aportes de la psicotraumatología para comprender el abuso sexual infantil, la importancia de un enfoque sensible al trauma y las respuestas a las preguntas más frecuentes sobre esta problemática. El espacio combinó exposición teórica y reflexión compartida, destacando la necesidad de evitar la revictimización y favorecer procesos de reparación.

La segunda instancia consistió en una intervención participativa realizada sobre pósters que contaban con siluetas de niñas y niños. En ellos, los y las estudiantes pudieron sumar frases, stickers, dibujos y diversos recursos visuales orientados a promover la reflexión, la sensibilización y la participación activa. Las piezas creadas permanecerán expuestas en la Biblioteca de nuestro Campus Universitario, con el objetivo de extender el alcance de la campaña y mantener vivo el mensaje de concientización.

Comprender el trauma
Durante la primera exposición, Angelina Massaglia, fundadora de Hasta la Raíz, profundizó sobre la naturaleza del trauma. Explicó que este no es solo un evento en sí mismo, sino cualquier experiencia que desborda la capacidad individual para afrontarla. Massaglia destacó que el impacto se compone de un “primer golpe” (el acontecimiento) y un “segundo golpe” (la respuesta del entorno), remarcando la responsabilidad crucial de los adultos al escuchar y acompañar. Asimismo, diferenció el trauma simple del complejo: este último proviene de experiencias prolongadas dentro de vínculos que debieran brindar protección. El estrés crónico o tóxico en la infancia altera el desarrollo del cerebro y de los sistemas nervioso, inmunológico y endócrino, generando un estado constante de alerta que desvía la trayectoria del desarrollo infantil.
“Que hablar no sea más peligroso que callar”
A continuación, Kay Ghersecich, directora académica de AIPI, explicó que el abuso sexual infantil es un ejercicio de poder —no de sexualidad—, habitualmente perpetrado en lugares donde la niñez debería estar a salvo. Señaló que el silenciamiento comienza en una comunidad que no se involucra y que el abuso rompe la forma en que la víctima comprende el mundo. Las personas sobrevivientes buscan justicia emocional: que se entienda lo que vivieron y que les crean. Ghersecich enfatizó que los traumas relacionales solo sanan en relaciones y que por tanto es importante construir una comunidad sensible al trauma en universidades, clubes, la justicia, el sistema de salud y la comunidad en general. Concluyó su exposición remarcando que "no se necesitan niños, niñas y adolescentes valientes, sino adultos preparados que sepan escuchar, creer, no dudar ni revictimizar".

La jornada finalizó con las intervenciones de los y las estudiantes y el propósito de transformar el conocimiento en compromiso ético, promoviendo una formación universitaria capaz de prevenir, reconocer y acompañar la violencia sexual infantil desde la ciencia y la empatía.